Estaba esperando a que terminara de recoger mis cosas y saliera de la clase.
Aunque en realidad.. en realidad, yo esperaba que se me acercara. Nadie sabía el profundo amor que sentía por "el sapo" que es como lo llamaban, para mí, más que un profesor.
Enrojecí por completo, o por lo menos eso sentí, y me apresuré en darme prisa mientras institivamente mi labio superior mordió el inferior, conteniendo las ansias.
-Ya, ya voy profesor.. perdone las molestias..
Agarré mi carpeta de dibujos torpemente y fui a cruzar la puerta, cuando se me cayó, arrojando todos los dibujos al suelo, a la vista del profesor Yamato, al cual se le escapó una risa. Me agaché rápidamente para recoger, poniendo mi mano sobre ellas, ya que me daba vergüenza que un profesor viera mis estúpidos dibujos.
-Ah..
Dejó su habitual carpeta negra y los libros de Matemáticas sobre su mesa (la mesa del profesor, vaya) y se apresuró a agacharse y recogerlos conmigo.
-No..no es necesario...
Apenas podía respirar. ¡Dios mío! ¡Qué roja tenía que estar!
Intenté no pensar en lo ridículo que me parecía la situación, y seguí recogiendo mis dibujos, que me parecían poco, pero el tiempo en recogerlos empezaba a hacérseme eterno.
-Dibujas, dibujas muy bien, Saori.
Si me decía un sólo piropo más, enrojecería de tal forma que empezaría a salirme humo por las orejas.
Lo estaba flipando, sin más.
-Mu-muchas gracias sensei..
-¿Cómo?
Repetí hacia mis adentros lo que acababa de decir.
"Muchas gracias, sensei"
¡Ah! Mierda.
-Quería..quería decir que..que muchas gracias..
Me sonrió.
-Estás muy nerviosa..
¿Qué coño?¿Me estaba provocando?
Porque si era así.. lo estaba consiguiendo.
-Eh.. sí, bueno..
Agaché la mirada hacia abajo, concentrándome en un sólo punto, exactamente en..en.. una baldosa del suelo.
Se acercó a mí, haciendo como el que buscaba más dibujos por debajo de las mesas, de las sillas..
-Parece que no hay más.
Y con una sonrisa, se puso frente a mí, ambos arrodillados en el suelo, y.. extendió la mano, devolviéndome los bocetos.
-Mmh..
Cogí casi temblorosa los dibujos, mientras él se levantaba y me ofrecía ayudaba para levantarme.
-Dime..Lo sientes, es así?
El corazón empezó a palpitarme muy rápido, como si de un momento a otro fuese a salirse de su lugar.
-¿El.. el que..el qué.. siento?
-No dejas de mirarme de clase.. tu nerviosismo.. lo sientes.. lo sientes tanto como.. como yo..
Se acercó a mí, casi podía escuchar su respiración, mi corazón empezó a palpitar de forma que fuera como el suyo, lentamente..
-Hi..Hikaru.. no..
Me pareció de lo más estúpido llamarlo por su apellido, pero,¿Qué podía hacer?
Dudo que en estos casos lo más apropiado fuese decir "Profesor, no lo haga", quedaría demasiado.. ridículo (?)
De todas formas.. la situación ya era bastante embarazosa como para empeorarla más aún.
Acercó su mano hacia mi rostro, y me quitó los mechones de pelo que me cubrían la cara.
-¿No quieres? No haré nada que no quieras..
Empecé a llorar, no sé por qué, pero un par de lágrimas comenzaron a resbalarse por mis mejillas.
-Sí..Sí quiero pero..pero no está bien.. yo.. tú... usted es mi ...no deberíamos..
-Shh.. calla, alumna.. es.. es una orden..
Diez centímetros.
Quizás menos.
A diez centímetros estaban sus labios de los míos.
Y menos,y menos..
Hasta que ambos nos fusionamos por completo..
-Saori.