sábado, 13 de marzo de 2010

-Clara, Clara, despierta. Es hora de ir a clase.
Mi madre, cómo no. Despertándome cada día, la misma hora.. mi ropa ya tenía que estar en el servicio. Se levantaba muy temprano, tanto que ni los búhos se percataban de ello, y cogía con cuidado la ropa que yo le había dicho la noche anterior, dejándole en el servicio. También me preparaba el cepillo de dientes, la toalla, los zapatos.. se sabía mi horario e incluso a veces terminaba los trabajos que yo dejaba a medias.
-Mamá, me levantaré en diez minutos. Me da tiempo perfectamente..
No me moví de la cama para nada. Permanecí allí con la esperanza de que no se acercara a mí y me pusiera la mano en la frente, con esa cara de preocupación que tantas veces al día ponía.
-Mamá, que estoy bien. Simplemente quiero ser una adolescente normal.
-Cielo, eres muy normal. Ahora levántate, hoy te he hecho un desayuno rico rico. Ten cuidado al bajar las escaleras, ¿Vale? No quiero que te caigas.
Protectora hasta el punto de dar arcadas.
Por suerte, por la tarde trabajaba.
¡Hoy era un día de suerte!
Todos los días en los que mi madre estaba fuera de noche, eran días de suerte. No digo que fuera pesada, ni que odie su carácter, pero... No sé. Haciéndolo como lo hace, hace que sienta que me falta algo, hace que sienta que soy.. inútil.
Pero entonces, me di cuenta de que con el tiempo, todo cambiaba, para bien.. o para mal.
Cambió totalmente su forma de ser. ¿Cuándo fue?
Ahora apenas sonreíamos juntas, ahora apenas me miraba a los ojos.
-Clara, ¡joder! Levántate de una puñetera vez, y lárgate al Instituto.
Yo me levantaba con el mismo ánimo que hace tres años, pero.. habían cambiado las cosas.
-Mamá,¿Y mis deportes? Los dejé ahí ayer.
-Búscalos, me voy a dormir, no molestes. Cuando vuelvas, hazte la comida porque saldré con mis amigas.
¡Otra vez! Iban dos semanas que llevaba fuera de casa. No comía aquí, ni siquiera dormía.
Pero, ¿Y qué?Yo no podía preguntárselo. Era ganarme a pulso una ostia.
Por suerte estaba él.
Por suerte él sí me escuchaba, él sí me ignoraba, él sí me sonreía, él sí se enfadaba.
Pero también cambió.
¿Con el tiempo?
No.. cambió de un día para otro, sin que me diera tiempo a decir
nada.


- For him, 11O9O9.