Los maullidos de él han terminado por despertarla. Sube las persianas y comprueba que el Sol, tímido, aparece por el Este,como cada día.
Se pregunta si el Sol se cansará de la misma rutina de siempre.
Con los pies, palpa el suelo hasta encontrar sus zapatillas, y, aún soñolienta, baja las escaleras con desánimo.
Mira a su madre a lo lejos, preparando las tostadas..de cada mañana.
-Buenos días...
Se tapa la boca al bostezar, mientras se dirige hacia el cuarto de baño.
Inmediatamente, su hermano pequeño pasa corriendo a su lado, y entra al baño, cerrando con un portazo mientras tararea alguna canción con mensaje a su hermana.
Ella grita, da portazos, su padre se levanta, le grita a ésta, y su madre se sobrepone por encima de todos.
Y así cada mañana.
Tras una dura prueba en casa, coge sus llaves y sale a despejarse, esperando algún cambio, algo que descubrir, algo con lo que asombrarse, algo nuevo.
Un rayo de luz la ilumina, el día está precioso, el Sol brilla con total claridad y hoy las nubes han decidido que a imaginación de los habitantes vuele con sus formas.
Camina hasta un sendero. Un prado verde, con hierba fresca y mojada.
Sonríe al ver que prácticamente está desierto.
Se acomoda en el parque terminando por formar parte de él,como una pieza imprescindible de un puzzle del Quijote.
Se tumba en la mullida hierba y deja escapar un suspiro.
Estira la mano,buscando aquello que siempre lleva consigo, de lo que nunca se separa. Una mano ajena la ayuda a encontarlo.
Alarmada, se levanta de un brinco.
-No quería molestar... Sólo pretendía ayudar,perdona.
Se aleja, mientras ella queda atónita, con el repoductor de música en la mano.
martes, 13 de octubre de 2009
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