Seguía mirando hacia abajo.
Iba a llorar,sí. Estaba a punto de hacerlo.
Tragué saliva.
-Pero..
-Sé que quieres, sé que estás a punto de..Qué coño. Ven, ven aquí.
Nos sentamos en el banco que había frente a la Pizzería. Hacia la derecha la calle seguía hacia abajo, con pisos y edificios enormes. Hacia la izquierda, hacía una pequeña pero larga cuesta.
Apenas habían personas en la calle.. normal, a ésta hora, con éste frío, solo se le ocurriría a él acompañarme.
Me acurruqué en su pecho, cálido, mucho más cálido que cualquier estufa, mucho más cómodo que cualquier sillón, cálido como su corazón siempre había sido conmigo.
-¿Cómo puedes saber cuándo..?
Acarició mi mejilla con suavidad, deslizando los dedos entre las lágrimas.
-¿Cuándo estás mal? No es difícil saberlo después de todo.
-A veces preferiría que fueras un desconocido... me ahorrarías estos momentos!
Soltó una risa floja, que me contagió al instante.
-Qué..-respondió revoloteándome el pelo-es más fácil estar con alguien que no pueda ver lo que realmente hay en tu corazón,¿Verdad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario