domingo, 7 de febrero de 2010

Tus flores aún están tan frescas como la primera vez que las ví.
Recuerdo que llamaste al timbre de la puerta y al abrir ya no había nada más que un hermoso ramo de rosas rojas tirado en la alfombrilla de bienvenida.
El otro día, mientras hablaba con mi hermana sobre ese mismo ramo, pensé en trasladarlas, en ponerlas en algún lugar donde podría observarlas a cada instante, y acordarme de tí.
Y aquí están.
Las he colocado en la estantería que hay frente a mi cama, de modo que nada más levantarme, por cada poro de mi ser se respire tu nombre.
Pero han empezado a marchitarse. Cada día tienen menos color y con ella, mi tristeza va aumentando.
La nota que hay en ellas, sin embargo, todavía permanece intacta y se lee perfectamente.


Tardaré menos que un suspiro en regresar.. ni les darán tiempo a marchitarse.
Recuerda que te quiero.

Date prisa.
Date prisa, porque tienen tanta importancia, que si pienso en tí,
llego a la conclusión de que cuando la última rosa pierda todos los pétalos..


No hay comentarios: