A partir de ese día, no volví a mantener ninguna conversación con Alejandro.
Él tampoco me hablaba, más bien estaba en su mundo siempre, más serio de lo normal.
Los días fueron pasando, y Carlos, el que me había desgraciado, tampoco aparecía.
Un día, Lea se acercó a mí, disgustada.
-Sara..
La abracé, en un intento de que se sintiera mejor.
-¿Qué pasa?
-¿Sabes quién era Carlos, el de 4º B?
Se me rompió el alma al escuchar esa pregunta, ese nombre.
-S-sí.. ¿Que ocurre?
-Me ha dicho su madre que hace tiempo que no sabe nada de él, que probablemente esté muerto..Sara..él..era..yo le quería,yo..-rompió a llorar de nuevo.
Yo estaba completamente en blanco, claro, cómo iba a saber que el chico que me .. y el que quería mi mejor amiga eran el mismo.. pero ahora, ahora ya no había tiempo para pensar en eso.
-Lea..
No añadió nada más, y siguió andando.
Vi como se alejaba, y torcía hacia la derecha para encaminarse a algún lado.
Cuando torció, me fui a dar la vuelta, pero alguien me abrazó, más fuerte de lo normal.
-He sido yo..
Mi corazón dio un vuelco, mis ojos se pusieron redondos, mis manos comenzaron a temblar, mi voz.. no tenía voz.
Me dí la vuelta, y efectivamente, lo vi a él.
-Qué..
No pude terminar la frase, un beso cálido y apasionado me lo impidió.
Una lágrima le resbaló por la mejilla, jamás lo había visto así.
-Lo siento tanto, enana.. Yo sólo quería poder, pero cuando apareciste tú..yo..
-No tenías que haberlo hecho, Lea..
-Lo siento..
Le interrumpí, no quería que se martirizara más, por lo que le correspondí el beso, cogiéndole con suavidad de la nuca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario