domingo, 30 de mayo de 2010

Todas las cosas que ayer me dijiste,
cada palabra que se clavó en mi pecho cual espina se clava en la yema de los dedos al tratar de coger la hermosa flor,
cada palabra que salió de tus labios y atravesó mi alma, créeme,
que cada una de ellas,
hoy me dan igual.
Joder, me tienes atado a tí,
con unas cadenas tan gruesas e irrompibles,
pero a la vez tan frágiles que con el simple movimiento de una lágrima podrías causarme un destrozo irreparable.
Y ahora cuando mis dedos pasean por tu piel,
recorriendo cada rincón de tu cuerpo minuciosamente,
porque no quiero dejarme ningún rincón atrás, quiero saberlo todo de tí.
Quiero tus señales en mi cuerpo y que tu saliva recorra mi boca.
Y ahora cuando me pierdo en la multitud de tus poros pienso que no hay nada más hermoso,
que ni el cielo se podría comparar con ésto, y que, si es así la cosa, por mí,
¡enfadémonos todos los días!
Porque todas esas cosas que ayer me dijiste, cada palabra,
cada espina clavada en las yemas de mis dedos,
no me importan en absoluto ya, es más,
me siento incluso afortunado.

lunes, 24 de mayo de 2010

Hoy han dado lluvia aquí, y, no sé porqué, he abierto las ventanas de par en par en cuanto he escuchado la noticia. Ha sido a eso de, las cuatro, las cinco de la mañana, y ésta mañana, al despertarme, estaba la mesita de noche empapada. Las flores del balcón se han llenado de agua, y el tiesto de las rosas, las favoritas de mi madre, está a rebosar. Desde el exterior de mi habitación, se la puede escuchar gritando, dando pasos de un lado para otro, a mi madre, claro.
Yo, sin embargo, aún tengo las ventanas abiertas, y me asomo a ella desde mi cama, que está al lado de éstas, para ver el panorama.
Ahora no llueve, pero el cielo aún está extremadamente blanco, y los pájaros pían más de lo normal. El hombre del tiempo iba a tener razón, y yo tendría que darle los cinco euros que me había apostado con Raquel..
Recuerdo cuando estábamos las dos, sentadas en los columpios que hay al lado de su casa, en un pequeño parque que casi siempre está desierto.
-¡Tía,tía!¿Sabes que mañana han dado lluvia?
-¿Lluvia?-miré al cielo, los imponentes rayos de Sol hicieron que mis ojos se entrecerraran por un momento-Es prácticamente imposible Raquel,¿Cómo va a llover con este Solazo?El tiempo tendría que estar loco!
-Pues sí-Raquel comenzó a balancearse suavemente y yo con ella, tratando de ir las dos al mismo ritmo-Y si me permites, también ha dado trueno-añadió con una sonrisa.
-Eso si que es totalmente imposible, podría apostarme lo que fuera.
[..]
Y aquí estoy, en mi cama, asomada a las ventanas mientras una fresca brisa entra insolentemente por mi habitación, haciendo que los papeles que hay frente a mi escritorio hagan un leve sonido al moverse.. me gusta.
De repente, mi madre abre la puerta, sin tocar, ¡como siempre! y me pide que baje a comprar pan. Aunque me lo esté pidiendo de buenas maneras, cualquier tonto es capaz de adivinar lo que pasará si me niego.
Me visto en pocos minutos y me despido con un ligero "ahora vengo". Cojo las llaves que hay colgadas junto al bolso de ella. Mis llaves, personalmente, las encuentro muy sosas. Tiene dos llaves colgando, la del portal de abajo y la de mi casa, y luego, para darle color, le he colgado una pulsera de hilo verde que me llegó de algún lugar de Barcelona. Como pensarás, no es ni siquiera un llavero, es un recuerdo que no puedo llevar en la mano porque está rota, y se me ocurrió, durmiendo, la idea de darles ese tono verdoso a mis llaves.
Mi madre me para justo antes de que salga. Veo que tiene en las manos un paraguas, que me ofrece extendiendo el brazo para que lo coja. No quiero negarme para no formar escándalos, así lo que lo cojo sin rechistar.
Mientras bajo las escaleras, me doy cuenta de lo viejo y decrépito que está el paraguas. Es de flores, así que seguramente incluso puede que mi hermana, que ahora está trabajando en lo que siempre ella había deseado, lo usara en su infancia.
¡Mamá, no deberías de guardar cosas tan viejas..! Por suerte, las calles están vacías.
Nadie, salvo dos o tres parejas que podrían hacer en breves sus bodas o años de plata, como sea que se diga. Una de ellas me miran, no, bueno, miran a mi paraguas, y sonríen de forma divertida.

domingo, 23 de mayo de 2010

Al fín y al cabo todo es como las comidas de una persona. A lo mejor desearías estar todo el día comiendo chocolate, y no serías ni más listo ni menos, ni tu altura cambiaría ni nada por el estilo, pero simplemente estarías todo el día comiendo chocolate, tal y como lo deseas.
Sin embargo, sabes que es sano, y en teoría bueno para tu cuerpo y todo lo relacionado a ello, comer ensaladas, y aunque imagines que cada pieza que la compone es chocolate pues no es lo mismo,¿No?
Al fín y al cabo, mi historia se reduce a una onza de chocolate que fue, por más que suene mal, reemplazada por una ensalada.


-¿Que si te quiero?Joder, claro que te quiero,pero-mantenía los ojos clavados en mis converse amarillas recién estrenadas. El pelo me cubría ligeramente el rostro, y al tenerlo hacia abajo, el flequillo hacía más difícil que se me viese la cara-Pero no todo se reduce al te quiero, ¿Sabes?
Ella estaba a quince o dieciséis pasos atrás. No la veía pero sentía cómo con cada palabra que salía de mi boca su corazón se despedazaba aún más. Los latidos de su corazón eran capaces de atravesarse la piel, hasta llegar directamente al mío.. dolía. ¿Cómo podían doler tanto los latidos de una persona a tantos pasos de mí?
-¿No todo se reduce en un te quiero?¿Quién eres tú?¿Dónde.. dónde está la que decía que superaríamos cualquier obstáculo, por alto que fuera?¿Es que te crees que a mí me gusta?¿Piensas que me gusta que me traten así, mis padres, mis amigos, piensas que si no fuera porque CONFÍO en que todo lo que pierdo se ve compensado y más...-su voz comenzó a resquebrajarse-...lo haría?
-Es demasiado,¿Es que no lo entiendes? Es mejor para mí, y también para tí, porque..
-¿¡Qué es mejor?!¿¿¡Dejarlo??! ¿A eso te refieres? Es mejor tirar la toalla y hacer lo que nos manden,¿No?¿Éso es?¿Quieres estar toda la vida bajo las órdenes de otros?¿Nunca vas a hacer nada por ti misma?¿ESO?¿ESO es lo que dices tú que es MEJOR?
-No lo entiendes..
-¿Quién es la que no entiende qué? Te quiero, ¿Eso lo entiendes? Si no vas a luchar hasta el final, ¡No haber lo luchado! Si vas a perder con tanta rapidez, es que he luchado por algo y alguien que no valen la pena.



Pasarían uno o dos años para que yo entendiera las últimas palabras que ese día me gritó en la azotea ella.
Y entonces, entendí sus sentimientos, y sus lágrimas se me calaban en la piel hasta llegar a los huesos, donde el dolor se hacía más intenso.
Y entonces, lo comprendí.
Entendí el vacío que había comenzado a sentir, y que había tratado de cubrir con cualquier persona.
Pero ese vacío, simplemente no podía ser cubierto.

jueves, 20 de mayo de 2010

ODIO la facilidad de la gente para decir te amo.

-Mataría por tí, lo sabes.
-Cualquiera mata.
-Matar es una cosa muy seria, ¿Cómo que cualquiera mata?
-Para matar sólo necesitas sangre fría... Dame la sangre que a mí falta, aunque a tí no te sobre. Dame el aliento que yo necesite aunque tú dejes de respirar por ello. Dame el brazo que yo pierda aunque eso suponga una incapacidad para tí. Dame tu mirada aunque debas de quedarte ciego. Dame el sorbo de agua que queda en la botella cuando estemos en el desierto, aunque tú mueras de deshidratación.. sí, eso, exactamente eso. No mates por mí, no, no quiero ser la causa de que te manches las manos. Muere, muere por mí. Cuando seas capaz de eso, te permitiré decir que me amas.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¿Puedo sentarme a tu lado? No te haré daño.
Borraré todo lo que te haga sufrir o sentir mal, porque sólo quiero ver esa sonrisa.
Aún si me consideras estúpido o pesado, continuaré a tu lado abrazándote, sólo si quieres, claro. Pero sé que aún con todo tu orgullo, tus temblorosas manos se calman cuando las acaricio con las mías. Perdóname, nunca supe comprenderte. Pero tan sólo déjale a tu memoria borrar todos tus recuerdos pasados junto a mí. Piensa que es una nueva era, la era en la que tu sonrisa iluminará mi mundo. Vas a ser mi nuevo Sol, y lo único que necesito es tu vida, cuando ésta se acabe, mi mundo acabará con ella. Nada más, sin hidrógeno ni ningún tipo de elemento.



Foto: Deviantart (no es mi cuenta) ~chknlvr

lunes, 17 de mayo de 2010

En tu vida, existen tantas cosas como estrellas que no puedes elegir. Tu altura, el color de tu pelo, el color de tus ojos, la anchura que existe desde un hombro hasta otro, el blanco de tus dientes, la forma de tus orejas. La cantidad de celulitis, la facilidad de quemarse, ser friolero o no.
Pero existe otro montón de cosas que sí que puedes elegir, y de ello depende tu conciencia en paz por el pasado, tu felicidad en el presente y la armonía del futuro.
Hay cosas que puedes elegir, como tu gusto musical, tu color favorito, el libro que más te inspira e incluso si te lo propones, el número de avellanas que podrías comer al día.
Sin embargo, ¿Qué es una vida sin amigos?
Sin los amigos del pasado, sí, sí. Aquellos en los que ahora piensas y te entra incluso asco. Aquellos por los que has llorado al saber que te han hecho algo imperdonable. Aquellos a los que miras a los ojos y sientes.. no,no. No sientes nada.
Sin los amigos del presente, los que sí que están aún aquí, qué, ¿Qué sabes si mañana no estarán? Están hoy, ríes y lloras con ellos. Son tus manos cuando no puedes saludar, tus pies cuando no puedes andar, tus ojos cuando no puedes ver. Incluso seguro que tienes alguno que sería tu corazón si no pudieras amar.
Sin los amigos del.. futuro. Porque el futuro.. bueno, los seres humanos tenemos algo que pocos (vale, ningún ser más) tiene, y es la capacidad de predecir, de hacer planes, de escribir en un guión lo que harás, quieres hacer o posiblemente hagas en.. este instante. El ya es el futuro y este instante que ha pasado, ya pertenece al primer grupo, exacto, al pasado... Ah, bueno, sí.
Faltan los que has perdido por causas que no se mencionan, que prefieres darlo por olvidado aunque tu interior siempre lo recuerde y te lo grite a los cuatro vientos, ¿No? [Mención de honor para D]
Así, pues. Tus amigos se clasifican así.
No hay ni buenos ni malos, ni mejores ni peores.
Sólo están los de hoy, los de ayer, y los de mañana, y..
Poca gente tiene la suerte de encontrarse en los tres a la misma persona.
Yo, personalmente, no me quedo con ningún grupo :)(:



Esta actu.. es extraña, lo sé xD

domingo, 16 de mayo de 2010

Tengo en los zapatos las ganas de abandonar y los cordones enredados de no poder escapar.

viernes, 14 de mayo de 2010

- En serio, es que eres insoportable. Y encima, los años pasan en valde para tí, y cada día eres exactamente igual que el anterior. ¿Por qué cojones no maduras de una jodida vez? Todo lo que hay a tu alrededor a crecido, se ha hecho fuerte, ¿Y tú? Tú te limitas a dar los mismos pasos una y otra vez, y cometer los mismos errores una y otra vez. Eres penoso.

- ¿Qué me dices de tí? ¿No te sientes penosa, diciendo todo eso, cuando tú misma con el paso de los años has olvidado a sentir? Porque, hace cuánto que no sonríes de la misma forma despreocupada con la que sonreías hace años,¿hace cuánto?

- Esas épocas han pasado. Para todos han pasado menos para tí, sigues igual de infantil y estúpido.

- Yo, me niego a madurar para dejar de sonreír.

jueves, 13 de mayo de 2010

The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved..
Si tan sólo las palabras fuesen suficientes para describir todo lo que por mi corazón pasa, no necesitaríamos sonrisas, ni llantos, ni miradas cómplices. Sobraría todo lo que hay en el mundo y el más sincero te quiero surcaría tierra y mar, y aún se quedaría corto, porque lo que hay dentro de mí no se puede comparar ni con el mismísimo Universo. Pero como vivimos en un mundo en el que no todo lo que deseamos se puede cumplir, no importa cuánto anhele desde lo más profundo de mi ser que entiendas y comprendas todo lo que causas en mí, en mis labios, en mi cuerpo, en mis manos. Porque el cielo no se encuentra a millones de kilómetros ni necesito hacer un viaje a la Luna para descubrir lo más maravilloso que mis ojos podrán ver en este mundo.
Porque lo más maravilloso, lo tengo aquí, está entre mis manos y de mí depende que nunca se aleje de ellas, y si es por mí, créeme, mantendré mis manos firmes, en tu rostro. Y así, nunca dejarte marchar.
Porque no importa cuánto de lejos puedas estar algún día, ni el roce de tu piel con tan sólo agitar un poco mi cuerpo. No importan ni el tiempo, ni el espacio. Ni nada ni nadie que pueda interferir en ambos.
Porque, como no vivimos en ése mundo que tanto deseamos, da igual cómo trate de hacerte saber que todo lo que necesito lo tienes tú, sé que nunca será suficiente, nunca sabrás con exactitud, que ni morir por tí me es suficiente.
..in return.



domingo, 9 de mayo de 2010

Va amaneciendo mientras la Luna da paso al reluciente Sol, que está dispuesto a brillar un día más,sin dar tregua a la pareja que pasea enamorada, ni a la anciana que se sienta sobre un banco, exhausta, ni al funcionario que llega tarde a su trabajo.
Claire Whatever, sin embargo, no pasea acaramelada con nadie, ni se sienta exhausta en un banco, ni mucho menos llega tarde a su trabajo. Al contrario que eso, ella pasea por su habitación con su alborotado pelo mañanero y una camiseta larga de mangas cortas. Como siempre, lleva las gafas de pasta consigo. A Claire Whatever no le gusta el mundo, pero al mundo le gusta Claire. Claire Whatever huye de él, y lo hace escondiéndose en su habitación.
Porque, para ser más francos, Claire Whatever lleva más de dos años sin tener contacto social alguno con nadie. Se la pasa escribiendo, metida en su habitación, y lo único que sale de ése cuarto con forma de trapecio (o cuadrado amorfo con lados de más, como lo quieras llamar), son sus libros ya terminados, y Francisco, un chaval que se gana la vida haciendo recados para la Verdulería que hay bajo su portal, la única persona con la que Claire aún mantiene contacto en el pueblo, por cuestión de supervivencia. Francisco Griel no cree en las coincidencias, ni en el destino, ni en lo previsto. Francisco Griel es un chico de poco pensar y razonar, sólo mira y escucha y guarda en su memoria lo que ha visto y escuchado. Le gusta limitarse a hacer su trabajo y que le paguen por ello, los macarrones con queso y el olor a incienso.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que Claire estaba sometida.
- Le traigo lo de cada semana.
La puerta se abre entonces, como si esas palabras fuesen mágicas, o algo así.
- Buenos días, Claire.
Y a partir de entonces, cada escena sucede exactamente igual que la anterior, y al anterior del anterior. Francisco le pregunta que cómo ha amanecido hoy, mientras que ella, sin hacer caso alguno a sus preguntas, se limita a pagar lo comprado y cerrar la puerta.
En el fondo le agrada. En el fondo le daría las gracias cada día. En el fondo, ella no entiende porqué cuando escucha a algún desconocido decir “Claire Whatever está loca” “Claire Whatever ha perdido el juicio”, a él le hierve la sangre.
Y Claire deja la cesta en la cocina, pone el seguro en la puerta y se dirige de nuevo a su ordenador. Está alrededor de media hora frente a él, sin hacer nada.
Así son los días de Claire, pero lo que nadie sabe es que ella es así feliz. Cada día se levanta a la hora que quiere, se acuesta a la hora que quiere. Con el dinero de sus preciados libros, Claire se puede permitir cualquier cosa.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que..
-¿Claire?-Francisco llama de nuevo. Es extraño que no abra a la primera, ya que nunca sale del apartamento.. pero no hay manera, nadie abre.
El muchacho deja la cesta en el suelo, y se dispone a abrir la puerta de cualquier forma posible. Como no tiene la fuerza suficiente y no es un manitas con respecto al manejo de cerraduras, baraja la posibilidad de llamar al cerrajero. Pero en seguida se da cuenta de que si llama al cerrajero luego tendría que dar serias explicaciones. Entonces, una idea le ilumina la cara. Baja corriendo hasta la calle, pero para su asombro, está tan llena que cuesta incluso respirar. Si quitas tu pie del suelo probablemente cuando lo quieras poner te hayan quitado el sitio. Ah, quien fue a Sevilla perdió su silla, santa Rita Rita, y esas cosas.
Francisco llega hasta la mitad de la carretera, donde más alboroto hay. Levanta la cabeza para ver qué miran los demás, porque todos los tontos miran al mismo sitio. Pero ese sitio resulta ser el balcón que da lugar al apartamento de Claire Whatever.
Francisco pregunta a una anciana que está sentada en un banco, a pocos metros de una pareja.
-¿Qué ocurre ahí?
-¿No lo sabes,muchacho? Claire Whatever ha estado viviendo ahí, ¡y nosotros sin saberlo! Ahora se ha mudado, según ella, a algún sitio lejos de aquí, dicen, que a buscar algo que dice ella haber perdido. Me pregunto si podremos seguir leyéndola o se habrá pedido un año sabático..Muchacho, deberías de leer novelas suyas. Son fabulosas, estoy segura que ella misma debe serlo.-con esto, la anciana continuó caminando, sin voltearse una vez más.
“A Claire Whatever, además, no le gusta el pimiento,¿Sabe?” quiso decirle. Pero, en lugar de esto, Francisco esbozó una sonrisa, sin más.

sábado, 13 de marzo de 2010

-Clara, Clara, despierta. Es hora de ir a clase.
Mi madre, cómo no. Despertándome cada día, la misma hora.. mi ropa ya tenía que estar en el servicio. Se levantaba muy temprano, tanto que ni los búhos se percataban de ello, y cogía con cuidado la ropa que yo le había dicho la noche anterior, dejándole en el servicio. También me preparaba el cepillo de dientes, la toalla, los zapatos.. se sabía mi horario e incluso a veces terminaba los trabajos que yo dejaba a medias.
-Mamá, me levantaré en diez minutos. Me da tiempo perfectamente..
No me moví de la cama para nada. Permanecí allí con la esperanza de que no se acercara a mí y me pusiera la mano en la frente, con esa cara de preocupación que tantas veces al día ponía.
-Mamá, que estoy bien. Simplemente quiero ser una adolescente normal.
-Cielo, eres muy normal. Ahora levántate, hoy te he hecho un desayuno rico rico. Ten cuidado al bajar las escaleras, ¿Vale? No quiero que te caigas.
Protectora hasta el punto de dar arcadas.
Por suerte, por la tarde trabajaba.
¡Hoy era un día de suerte!
Todos los días en los que mi madre estaba fuera de noche, eran días de suerte. No digo que fuera pesada, ni que odie su carácter, pero... No sé. Haciéndolo como lo hace, hace que sienta que me falta algo, hace que sienta que soy.. inútil.
Pero entonces, me di cuenta de que con el tiempo, todo cambiaba, para bien.. o para mal.
Cambió totalmente su forma de ser. ¿Cuándo fue?
Ahora apenas sonreíamos juntas, ahora apenas me miraba a los ojos.
-Clara, ¡joder! Levántate de una puñetera vez, y lárgate al Instituto.
Yo me levantaba con el mismo ánimo que hace tres años, pero.. habían cambiado las cosas.
-Mamá,¿Y mis deportes? Los dejé ahí ayer.
-Búscalos, me voy a dormir, no molestes. Cuando vuelvas, hazte la comida porque saldré con mis amigas.
¡Otra vez! Iban dos semanas que llevaba fuera de casa. No comía aquí, ni siquiera dormía.
Pero, ¿Y qué?Yo no podía preguntárselo. Era ganarme a pulso una ostia.
Por suerte estaba él.
Por suerte él sí me escuchaba, él sí me ignoraba, él sí me sonreía, él sí se enfadaba.
Pero también cambió.
¿Con el tiempo?
No.. cambió de un día para otro, sin que me diera tiempo a decir
nada.


- For him, 11O9O9.

sábado, 20 de febrero de 2010

-No llores, no vayas a llorar, no por eso, no por él.
Seguía mirando hacia abajo.
Iba a llorar,sí. Estaba a punto de hacerlo.
Tragué saliva.
-Pero..
-Sé que quieres, sé que estás a punto de..Qué coño. Ven, ven aquí.
Nos sentamos en el banco que había frente a la Pizzería. Hacia la derecha la calle seguía hacia abajo, con pisos y edificios enormes. Hacia la izquierda, hacía una pequeña pero larga cuesta.
Apenas habían personas en la calle.. normal, a ésta hora, con éste frío, solo se le ocurriría a él acompañarme.
Me acurruqué en su pecho, cálido, mucho más cálido que cualquier estufa, mucho más cómodo que cualquier sillón, cálido como su corazón siempre había sido conmigo.
-¿Cómo puedes saber cuándo..?
Acarició mi mejilla con suavidad, deslizando los dedos entre las lágrimas.
-¿Cuándo estás mal? No es difícil saberlo después de todo.
-A veces preferiría que fueras un desconocido... me ahorrarías estos momentos!
Soltó una risa floja, que me contagió al instante.
-Qué..-respondió revoloteándome el pelo-es más fácil estar con alguien que no pueda ver lo que realmente hay en tu corazón,¿Verdad?

miércoles, 17 de febrero de 2010

If you smile with your heart, everything will be alright.
Don't smile as me..
you'll never be happy.



lunes, 15 de febrero de 2010

Simplemente perfecto,hermoso,bello.
Recorrí con la yema de mis dedos sus facciones.
-Tan perfecto..
Cerro los ojos esbozando una pequeña sonrisa.
-No más que tú, pequeña.
Y pasó su mano por mi cintura, suave, mientras yo seguía recorriendo su piel con mis dedos, como si de la tela más cara del mundo se tratara.
Llegué a su labio inferior, tratándolo con cuidado, y me acerqué más aún, para rozar éstos con los míos.
Y entonces, me agarró y respiró, respiró dejando que su aliento rozara una y otra vez mi piel, sucesivamente.
Suspiré profundamente, ansiosa. Al verme tan deseosa de hacerlo, comenzó a echar para atrás repetidas veces, y soltó una pequeña carcajada, maliciosamente.
-No me hagas esto..
Nuestros cuerpos se fueron relajando poco a poco, hasta que acabamos fusionados en la cama, dos cuerpos, una misma persona.
-Todo es tan.. perfecto cuando estás a mi lado..
-¿Sí?-Me revolvió un par de veces el pelo-Todo será perfecto para tí a partir de ahora,entonces..

domingo, 14 de febrero de 2010






















Música:
1. f. Melodía, ritmo y armonía, combinados.

Real Academia Española.

Venga..¿Seguro?
¿Sólo es una vorágine de melodía, ritmo y armonía?
Bien.
Pues imaginemos un mundo sin esa vorágine.
Imagina levantarte por la mañana y sólo oír el piar de los pájaros.
Imagina comer, jugar, leer y dormir, llorar y reír.
¿Qué?
¿No te falta algo?
Sí, seguramente sí.
Venga, vamos.
No me mientas ni te mientas a tí mismo.
¿Sólo es una mezcla de tres condimentos?
Yo, sinceramente, no podría vivir sin música.
Ni yo ni nadie, ¡creo!
La música es.. un lenguaje.
Una sonrisa.
Una lágrima.
Un segundo.
Una imagen.
Una persona.
Es la manera que tiene el alma de expresar todas nuestros sentimientos y hacérselo saber a otra persona.
La música es más que mil palabras que al son del compás crean un ritmo grato para el oído.
Porque también es grato para el corazón.
La música no es española, ni americana, ni inglesa, porque ella no conoce fronteras, ni límites, ni distinciones de ningún tipo.
Qué.
¿Sigue siendo para tí lo mismo la música?




jueves, 11 de febrero de 2010

Olvídalo todo.
Olvida sus besos.
Olvida que una vez te dijo que te amaba.
Olvida aquellas noches interminables.
Olvida que fue tu vida.
Olvida su aliento rozando tu piel.
Olvida su mano en tu mano.
Olvida su cara en tu cara.
Olvida que respirasteis el mismo aire.
Olvida su nombre, su cara..
cada hermoso rincón de su cuerpo.
¿No?
¿No puedes?
Entonces no lo olvides y déjate llevar.

miércoles, 10 de febrero de 2010

¿Cómo quiero seguir hacia adelante si con mirar de reojo el pasado me echo a llorar?
Es una gilipollez bastante grande, el porqué, el cuándo y el cómo, pero sin tener razón alguna, no soy capaz de perdonármelo a mí misma, y ¿por qué?
Si ya han pasado casi tres años joder, TRES AÑOS, y todavía me costaría mirarle a la cara a alguno sin sentir asco de mí misma.
Pero eso no cambia nada de lo que tengo por dentro.
Eso no cambia ése año,tan sólo uno, pero perfecto, que viví con ellos.
Eso no cambia que día a día me doy cuenta de que no tengo otra cosa más importante en mi vida que.. mis amigos.
Y eso, que son pocos.
Pero qué importantes son los jodíos, leches.
Y a ellos..
Les echo de menos, todavía.
Y lo malo, es que no disminuye, sino que aumenta.
Nés.
Hoy,sin previo aviso ni causa alguna... por tí.

lunes, 8 de febrero de 2010

Estaba esperando a que terminara de recoger mis cosas y saliera de la clase.
Aunque en realidad.. en realidad, yo esperaba que se me acercara. Nadie sabía el profundo amor que sentía por "el sapo" que es como lo llamaban, para mí, más que un profesor.
Enrojecí por completo, o por lo menos eso sentí, y me apresuré en darme prisa mientras institivamente mi labio superior mordió el inferior, conteniendo las ansias.
-Ya, ya voy profesor.. perdone las molestias..
Agarré mi carpeta de dibujos torpemente y fui a cruzar la puerta, cuando se me cayó, arrojando todos los dibujos al suelo, a la vista del profesor Yamato, al cual se le escapó una risa. Me agaché rápidamente para recoger, poniendo mi mano sobre ellas, ya que me daba vergüenza que un profesor viera mis estúpidos dibujos.
-Ah..
Dejó su habitual carpeta negra y los libros de Matemáticas sobre su mesa (la mesa del profesor, vaya) y se apresuró a agacharse y recogerlos conmigo.
-No..no es necesario...
Apenas podía respirar. ¡Dios mío! ¡Qué roja tenía que estar!
Intenté no pensar en lo ridículo que me parecía la situación, y seguí recogiendo mis dibujos, que me parecían poco, pero el tiempo en recogerlos empezaba a hacérseme eterno.
-Dibujas, dibujas muy bien, Saori.
Si me decía un sólo piropo más, enrojecería de tal forma que empezaría a salirme humo por las orejas.
Lo estaba flipando, sin más.
-Mu-muchas gracias sensei..
-¿Cómo?
Repetí hacia mis adentros lo que acababa de decir.
"Muchas gracias, sensei"
¡Ah! Mierda.
-Quería..quería decir que..que muchas gracias..
Me sonrió.
-Estás muy nerviosa..
¿Qué coño?¿Me estaba provocando?
Porque si era así.. lo estaba consiguiendo.
-Eh.. sí, bueno..
Agaché la mirada hacia abajo, concentrándome en un sólo punto, exactamente en..en.. una baldosa del suelo.
Se acercó a mí, haciendo como el que buscaba más dibujos por debajo de las mesas, de las sillas..
-Parece que no hay más.
Y con una sonrisa, se puso frente a mí, ambos arrodillados en el suelo, y.. extendió la mano, devolviéndome los bocetos.
-Mmh..
Cogí casi temblorosa los dibujos, mientras él se levantaba y me ofrecía ayudaba para levantarme.
-Dime..Lo sientes, es así?
El corazón empezó a palpitarme muy rápido, como si de un momento a otro fuese a salirse de su lugar.
-¿El.. el que..el qué.. siento?
-No dejas de mirarme de clase.. tu nerviosismo.. lo sientes.. lo sientes tanto como.. como yo..
Se acercó a mí, casi podía escuchar su respiración, mi corazón empezó a palpitar de forma que fuera como el suyo, lentamente..
-Hi..Hikaru.. no..
Me pareció de lo más estúpido llamarlo por su apellido, pero,¿Qué podía hacer?
Dudo que en estos casos lo más apropiado fuese decir "Profesor, no lo haga", quedaría demasiado.. ridículo (?)
De todas formas.. la situación ya era bastante embarazosa como para empeorarla más aún.
Acercó su mano hacia mi rostro, y me quitó los mechones de pelo que me cubrían la cara.
-¿No quieres? No haré nada que no quieras..
Empecé a llorar, no sé por qué, pero un par de lágrimas comenzaron a resbalarse por mis mejillas.
-Sí..Sí quiero pero..pero no está bien.. yo.. tú... usted es mi ...no deberíamos..
-Shh.. calla, alumna.. es.. es una orden..
Diez centímetros.
Quizás menos.
A diez centímetros estaban sus labios de los míos.
Y menos,y menos..
Hasta que ambos nos fusionamos por completo..
-Saori.

domingo, 7 de febrero de 2010

Tus flores aún están tan frescas como la primera vez que las ví.
Recuerdo que llamaste al timbre de la puerta y al abrir ya no había nada más que un hermoso ramo de rosas rojas tirado en la alfombrilla de bienvenida.
El otro día, mientras hablaba con mi hermana sobre ese mismo ramo, pensé en trasladarlas, en ponerlas en algún lugar donde podría observarlas a cada instante, y acordarme de tí.
Y aquí están.
Las he colocado en la estantería que hay frente a mi cama, de modo que nada más levantarme, por cada poro de mi ser se respire tu nombre.
Pero han empezado a marchitarse. Cada día tienen menos color y con ella, mi tristeza va aumentando.
La nota que hay en ellas, sin embargo, todavía permanece intacta y se lee perfectamente.


Tardaré menos que un suspiro en regresar.. ni les darán tiempo a marchitarse.
Recuerda que te quiero.

Date prisa.
Date prisa, porque tienen tanta importancia, que si pienso en tí,
llego a la conclusión de que cuando la última rosa pierda todos los pétalos..


sábado, 6 de febrero de 2010

Si de verdad me quieres, no me lo digas.

viernes, 5 de febrero de 2010

-Buenas tardes.
-Hola, ¿Qué desea?
-Quiero un helado con sabor a hoy no tengo ganas de hablar con nadie.
-¿Mediano o Grande?
-Grande.









-Esto no es lo que te he pedido.
-Lo sé. Es un helado con sabor a tienes una sonrisa muy bonita.

jueves, 4 de febrero de 2010

Puedo sentir todavía cómo el corazón se me encoge.
Cómo me va comiendo por dentro hasta que una parte más de mí se hace cenizas.
No, no, NO.
No quiero, ya basta.
¡QUE NO JODER!
Que no quiero más, déjame, vete.
Eso, vete.
PERO NO VUELVAS!
Mierda, otra vez.
¿QUÉ COÑO?
Olvídame, joder, que me olvides, ¡OSTIA!
Que no quiero seguir llorando, que voy a terminar seca, totalmente seca.

miércoles, 3 de febrero de 2010

-¿Qué pasa?
Pues pasar, pasa de todo. Pasa que en este instante en el que lees, un niño se puede estar muriendo.. uno,dos,tres, quizás y lo más probable es que más de diez en el mundo. Pasa que ése último vaso de agua que has tirado por el desagüe podía haber sido la salvación de más de una persona. Pasa, que quizás si yo hubiera aprendido a hacer alguna que otra cosa más en su tiempo, a día de hoy no me sentiría gilipollas por no saber. Pasa que debería de estar haciendo los ejercicios de matemáticas y aquí estoy, escribiendo algo que nadie va a leer.
-¿Qué pasa?
El tiempo pasa, y con él mis ganas. Pasa el frío estacional y el frío polar de los extremos del Planeta. Pasa la continua desaparición de especies en peligro y el continuo desgaste de la Tierra en sí. Pasa que yo, aquí, en mi cuarto, me veo pequeña ante el resto del mundo, pero quizás tú puedas hacer algo.
-¿Qué pasa?
Aún con todo lo que he dicho,
pasar, no pasa nada.
¿O sí?

martes, 2 de febrero de 2010

-Más cerca,joder. Déjame escuchar tu risa de cerca. Déjame tocarte, sentirte, deja que tu aliento roce mi piel. Más cerca, joder.. más cerca.
-Estoy cerca..
-Sabes que no.
-Cada vez que te sientas triste, estaré cerca. Cada vez que estés mal, estaré cerca. Cada vez que me llames en silencio, estaré cerca. Si cierras los ojos me podrás ver.
-¿Y tocar?
-Sólo tus manos pueden tocarme. El resto de la gente tan sólo toca trozo de piel. Tú tocas el corazón por muy lejos que estés de mí.
-Dime que siempre va a ser así.
-Siempre no. Más que siempre.

domingo, 31 de enero de 2010

Peor que el frío en pleno Diciembre.
Peor que encontrarte bajo las calles de tu ciudad en tirantas, en plena nevada.
Peor que llamar a tu amiga en los peores momentos, y que nadie te coja el teléfono.
Impotencia.
Impotencia es cuando delante de tus narices hay una puta barrera transparente que te impide ayudar o realizar algo.
Impotencia es arrancarte la piel a trozos y que el dolor no sea tanto físico como lo es psíquico.
Impotencia es ver nada más abrir los ojos, estar tan cerca, tenerlo tan fácil, pero, sin embargo, lejos y difícil.
Impotencia es que se te encoja mil veces el corazón y te duela de tal forma que te insensibilice.
Impotencia es querer y no poder.
Es sentir cómo le fallas a alguien, seas tú mismo, tus amigos, tu familia.
Impotencia es llorar sin control y no saber porqué, es que tu madre coja un cabreo porque no has comido, es estar apático con diestro y siniestro, es.. que se te quiten las ganas, de todo.

sábado, 30 de enero de 2010

Amistad:
f. Confianza y afecto desinteresado entre las personas.

viernes, 29 de enero de 2010

A partir de ese día, no volví a mantener ninguna conversación con Alejandro.
Él tampoco me hablaba, más bien estaba en su mundo siempre, más serio de lo normal.
Los días fueron pasando, y Carlos, el que me había desgraciado, tampoco aparecía.
Un día, Lea se acercó a mí, disgustada.
-Sara..
La abracé, en un intento de que se sintiera mejor.
-¿Qué pasa?
-¿Sabes quién era Carlos, el de 4º B?
Se me rompió el alma al escuchar esa pregunta, ese nombre.
-S-sí.. ¿Que ocurre?
-Me ha dicho su madre que hace tiempo que no sabe nada de él, que probablemente esté muerto..Sara..él..era..yo le quería,yo..-rompió a llorar de nuevo.
Yo estaba completamente en blanco, claro, cómo iba a saber que el chico que me .. y el que quería mi mejor amiga eran el mismo.. pero ahora, ahora ya no había tiempo para pensar en eso.
-Lea..
No añadió nada más, y siguió andando.
Vi como se alejaba, y torcía hacia la derecha para encaminarse a algún lado.
Cuando torció, me fui a dar la vuelta, pero alguien me abrazó, más fuerte de lo normal.
-He sido yo..
Mi corazón dio un vuelco, mis ojos se pusieron redondos, mis manos comenzaron a temblar, mi voz.. no tenía voz.
Me dí la vuelta, y efectivamente, lo vi a él.
-Qué..
No pude terminar la frase, un beso cálido y apasionado me lo impidió.
Una lágrima le resbaló por la mejilla, jamás lo había visto así.
-Lo siento tanto, enana.. Yo sólo quería poder, pero cuando apareciste tú..yo..
-No tenías que haberlo hecho, Lea..
-Lo siento..
Le interrumpí, no quería que se martirizara más, por lo que le correspondí el beso, cogiéndole con suavidad de la nuca.

jueves, 28 de enero de 2010

Estaba jadeando cual perro, mientras yo me moría de asco.
Me llevó hacia un aula desierta, y estancó la puerta con una silla.
-Así que..-dijo, mientras se acercaba lentamente a mí- así que eres un trueque, sexo por votación hacia tu amado Alejandro..
Tragué saliva.
-Eso mismo.
-Muy bien.. mira.-sacó su papelito donde debía de votar, y escribió el nombre de “Alejandro” en él.- Ven, que vamos a intercambiar objetos..más te vale cumplir, porque si no, Alejandrito podría sufrir un.. pequeño accidente.
Sonrió maliciosamente.
Me cogió por la cintura, y me subió a la mesa del profesor.
Jadeaba, seguía jadeando. Ansiaba tomar mi cuerpo de una vez, para él sería otro polvo más,pero..
Cerré los ojos y me puse a sus pies. Empezó tocándome los pechos, mientras el aire que pasaba por sus pulmones me estremecía rozándome la piel.
Deslizó la punta de sus dedos por mis piernas, y de un tirón, me quitó la falda del uniforme, mientras sus ojos estaban inyectados en sed, mucha sed.
Entonces, comenzó el dolor. Como si de repente un lazo muy fuerte junto a tu mejor amiga se rompiera.
Como si, de un segundo a otro, te quedaras sola en el mundo.
Rompí a llorar en silencio, mis lágrimas bajaban lentamente por mi rostro, mientras aguantaba el sufrimiento que estaba viviendo.
Me agarró de la mano con la suya, fuerte, áspera, fría. Y me la llevó hacia lo suyo, haciendo que todo mi ser sintiera asco de mí misma.
Sentí que terminé desvaneciéndome, y que algo me trasladaba de un lado a otro.
Cuando desperté estaba escondida entre matorrales en un parque abandonado, sin recordar nada de lo sucedido.
Estaba empapada de sangre.. entonces lo recordé todo, y me tiré un buen rato llorando.
-¿Sara?
Me dí la vuelta, sorprendida de que incluso en un parque tan abandonado como éste, alguien hubiera merodeando.
Sentí un escalofrío al pensar lo que podría preguntarme.
“¿Qué haces aquí?”
“¿Y esa sangre?”
“¿Todavía con el uniforme del instituto?
Y lo peor :
“¿Qué te ha pasado?”
No sabía cómo iba a contestar a estas preguntas.. sin embargo, tampoco me hizo falta contestarlas.
-Alejandro..
-¿Qué..?
Ésta vez no pude evitarlo, seguía llorando, no podía parar, cada vez que pensaba que mi primera vez había sido para.. me daba asco yo misma, mucho asco.
-No puede ser..-comenzó a titubear-Sara,no me digas que tú eras..
Me levanté con todo el maquillaje corrido por las lágrimas.
Estaba destrozada, me había destrozado, él.
Hice caso omiso a mi corazón, y sin pensar lo que estaba diciendo u haciendo, le dí un guantazo.
-Te odio.
Con la falda manchada en sangre y barro, y la camiseta completamente rota, me fui hacia mi casa.

miércoles, 27 de enero de 2010

Apareció detrás de mí, pasando su brazo por mi cintura.
A decir verdad, los últimos días, cada vez que se acercaba a mí, me cogía por la cintura.
Habíamos comenzado a pasar cierto tiempo charlando, pero nunca me contaba sus cosas, y siempre mantenía una posición tensa, como si quisiera controlarse de algo.
-Sarita.
Me dí la vuelta, estaba desesperada por probar sus labios, pero no, todavía no era buen momento, a decir verdad, no era ni el momento ni el lugar.
-Dentro de poco son las elecciones para el presidente del consejo.
Un escalofrío me recorrió por todo el cuerpo.
-¿Me vas a decir lo que tengo que hacer?
Me apretó junto a él, sonriendo.
-Ofrécete a cambio de mis votos.
El corazón me dió un vuelco.
Quedaban apenas dos semanas, sólo dos semanas.. hace dos días lo habría visto como la cosa más lejana del mundo, dos semanas para empezar a trabajar en equipo con la persona que hacía que se me cortara la respiración.. ahora lo veía diferente, lo veía demasiado cerca.
-No puedes hacerme esto..
-Sara,Sara-se puso frente a mí y me miró fijamente-¿Crees que a mí me hace ilusión ver cómo otros disfrutan de ese cuerpo?
Me miraba sin pestañear, como siempre, trataba de ser sincero, pero en el fondo, yo sabía que tan sólo me quería para eso, utilizarme, ésos eran sus únicos propósitos.
Con su mano derecha, me levantó de la barbilla y me sonrió relativamente dulce.
Lo vi alejarse entre el túmulo de personas, mientras yo poco a poco me desvanecía por dentro.
Llegaba tarde a clase, pero ese era mi menor problema. Una parte de mí rechazó a mi cerebro, lo único que pensaba de forma coherente ante ésta situación, la otra.. la otra, estaba dispuesta a hacer cualquier sacrifio por tenerle, aunque éste fuera humillante.
Vagabundeé incesantemente por los pasillos del instituto. Lo bueno que tienen estos institutos es que son tan grandes que es prácticamente imposible que los profesores lo controlen todo.
Me quedé arrinconada en un hueco que había entre la biblioteca y la sala de actos, y allí comencé a llorar desconsoladamente y en silencio.
No se cuanto tiempo pasó mirando hacia abajo, hasta que alguien me acarició la cabeza cariñosamente.
-¿Sara?..
Lo último que me faltaba, sí señor.
-Lea..
Se agachó para estar a mi misma altura, me tomó de la cabeza y comenzó a consolarme, limpiándome las lágrimas, aún sin saber qué era exactamente lo que me pasaba.
-¿Quieres hablar?
Al abrir la boca para responder, me dí cuenta de que Alejandro estaba en la planta de arriba, haciéndome señas.
-No, no te preocupes- dije, fingiendo una sonrisa- si estoy bien, vete a clase anda.
No me moví de aquel rincón hasta que ví que Lea entró al aula.
Alejandro bajó a donde estaba, estaba claro que quería hablar conmigo. Me sequé las lágrimas con la manga, no quería que me viera mal, aunque en realidad hubiese sido lo mejor.
-¿Qué haces aquí marginada?-preguntó sin sospechar que había estado llorando.
-Nada que te importe-respondí secamente.
-Claro que me importa, tú me..-entonces, como queriendo ocultar algo que era inevitable, desvió la frase- tú tendrías que estar en clase y estás aquí, eso no debe ser bueno, si te expulsan no podrás colaborar conmigo, no podremos trabajar juntos.
Joder.
Joder.
Joder, y mil veces joder.
Jugaba conmigo,¿por qué?
¿Por qué le permitía que lo hiciera?
Sabiendo perfectamente de qué iba..
-Si,bueno.-me levanté,y, sin mirarle a los ojos, por si los tenía enrrojecidos, me dirigí hacia mi aula, en silencio. Pero antes de empezar a andar, me dijo:
-Recuerda el trato. Tú me das lo que quiero, y yo te doy lo que quieres.

martes, 26 de enero de 2010

Desperté media hora antes de la que tenía prevista, como siempre.
Solía despertarme media hora antes para acostumbrarme a estar en un nuevo día, así, a la hora en la que tenía prevista levantarme, no me sería difícil.
Al principio no recordaba nada de lo que había pasado, pero poco a poco fui recordando cada detalle del día anterior, aquel tan raro y a la vez tan emocionante.
Tenía educación física, por lo que tendría que ponerme algún chándal y una camiseta ligera, para no pasar calor.
Después de vestirme, lavarme los dientes y la cara y desayunar, salí pitando hacia el instituto, aunque llegar, llegaría temprano.
Las primeras personas que ví al llegar, fueron un grupo de chicas que charlaban animadamente.
Al verme me saludaron, aunque no manteníamos nunca una conversación decente.
Luego, más adentro, erguido y hablando con un amigo, pero sin cambiar la expresión de su rostro, estaba Alejandro, y, más al fondo, un profesor que había llegado antes de la hora.
Me senté en las escaleras que daban paso al Instituto.
Miré por el rabillo un par de veces, para ver lo que hacía, y me percaté de que de vez en cuando se quedaba mirándome sin pestañear.
Eso me ruborizó, e intenté no reírme.
Entonces, con pasos lentos, se fue acercando hacia a mí, hasta sentarse a mi lado.
-Qué raro-dije-¿te acercas y todo?
Sonrió con su típica sonrisa de impredecible.
-Ayer te dejé dinero para ir en bus, ¿verdad?
No podía ser.
¿De verdad iba a ser tan estúpido como pedírmelo?
Si era así, no tenía ningún problema en devolvérselo, pero si yo fuera él,se me caería la cara de vergüenza.
-No lo usé, me fui andando.
Su sonrisa se hizo mucho más amplia.
-Perfecto. - extendió la mano, esperando a que depositara en ella el dinero.
Intenté hacerme la tonta, como para que dijera “dame el dinero”, ¿Se escucharía a sí mismo?
-El dinero, Sara. Nunca dije que te lo daba, te dije “ te he dejado “ , ¿sabes qué significa dejar?
En toda la cara.
Pero,¿cómo podía ser tan.. impredecible?
Metí la mano en mis bolsillos, cogí el dinero y lo dejé en la palma de su mano.
-Si sigues queriendo tu hermosa sala, te veré en el recreo. Estaré allí, te lo aseguro.
Me levanté, pero él era más rápido, me agarró de la manga y acercó su boca a mi oído.
-Más te vale no estar.
Sinceramente, y aunque sea hablando mal, me pasé por el forro su advertencia-amenaza.
Pasé el día bastante aburrida, colándome entre grupos de personas que decían disfrutar de mi presencia.
Pasé el día pensativa, en mi mundo, como siempre.
Pero en el recreo,ahí estaba yo.
En la sala, mirando el piano como una imbécil mientras esperaba que alguien tocara la puerta y dijera aunque fuese “fuera de mi sala”.
No fue así, nadie tocó la puerta, los minutos pasaron lentamente pero sin embargo sólo estuve acompañada por el cruel silencio, que se incrustaba en mi corazón por cada movimiento de las agujas del reloj.
Comencé a pasar días y días encerrada en aquella sala, sin saber muy bien porqué, sin entender qué me atraía de ese chico, pero sin poder evitar dejarme llevar.
Él no apareció en ningún momento, pero yo le esperaba cada día.
No sé exactamente cuánto pasé, ¿diez,once?
Quizás dos semanas, encerrada, sin acercarme al piano ya que las últimas manos que lo habían tocado eran las suyas.
De vez en cuando me lo encontraba por los pasillos, pero no sé porqué, a la hora de querer mirarle a los ojos una fuerza mayor a mí misma me obligaba a agachar la cabeza, como si algo terrible hubiera hecho.. hasta que un día, no pude más, y mientras hablaba con sus compañeros, le jalé de la manga.
-¿Ahora me evitas?
Se dió la vuelta lentamente, como para causar impresión, y seguidamente me mostró esa sonrisa que tanto había extrañado mi subconsciente.
-No soy masoca Sara, intento evitar los problemas.
-No me llames problema cuando dentro de cierto tiempo podría ser tu remedio de males.
Soltó una carcajada.
De repente, se quedó como en estado de shock, y sonrió mientras a saber qué pensaba.
-Oye, Sarita..
Sentí miedo.
Quizás miedo no era la palabra, pero sentí que algo hacía que me alejara de él poco a poco.
-No te vayas. Sé que me has estado esperando todos estos días. ¿ahora te vas a ir? Qué pena..
Ahora daba más miedo.
-¿Qué quieres..?
Se quedó un momento pensando, para responder adecuadamente.
-Quizás no sabes lo que yo quiero.. Pero yo sé perfectamente lo que quieres tú.. a mí. ¿Hay o no trato? Yo te doy lo que quieres..-se colocó detras de mí, y con movimientos suaves me rodeó la cintura, empezó a besarme el cuello..-pero tú me tienes que dar lo que quiero.
Me aparté bruscamente, era cierto, nunca una verdad me había enfurecer tanto, había una sola cosa que quería, y era a él, era como un capricho, no sé exactamente, pero sus palabras se me clavaron, eran exactas, precisas, y sobretodo reales.
Me atrajo de nuevo hacia él con las manos en la cintura, y lentamente se acercó para que el aliento de su boca y los latidos de su corazón llegaran a mi alcance.. pero para él todo esto era parte de su juego.
-No te vayas, mujer, ¿por qué no me preguntas qué quiero?
Me armé de valor, e intentando mostrar una seguridad de la cual carecía, dije:
-Y tú, ¿qué quieres?
Entonces me soltó repentinamente, y me empujó contra la pared poniéndonse él encima,como para hacer presión.
-Si lo piensas es muy fácil, es algo que hasta tú puedes hacerlo-me miraba sin pestañear, fijamente, sin bajar la mirada-Tú eres guapa, quizás.. quizás si te dejas un poco suelta lo conseguirías.. no te lo tomes a mal, pero pareces una monja y así no puedes conseguir lo que yo quiero, y si yo no lo consigo, tú tampoco,¿verdad?
-Dime ya qué es lo que quieres..-intenté aflojar sus brazos, no podía respirar- y aléjate un poco de mí,joder.
-Ser el presidente del Consejo Escolar, controlar cada movimiento, tener poder.
Le miré perpleja, con los ojos en blanco.
Jamás hubiera llegado a pensar que tenía tanta sed de poder.
-Pero eso.. pero está mal..
-Pero Sara, no seas tan inocente-rió sarcásticamente-¿De verdad crees que algún miembro del consejo actual hace algo por vosotros? Yo te haré mi mano derecha, pero tienes que ayudarme.
Sabía que estaba mal. Sabía que iba a salir mal parada. Sabía que algo se tramaba, y que yo no estaba en sus planes. Pero buscaba mi ayuda, y yo, deseosa de cumplir sus deseos, me puse a sus pies.
-¿Trabajaremos juntos?
-Claro, Sara. Juntos, tú y yo.- dijo dándole cierto énfasis a las tres últimas palabras.
Me emocionó cual niña pequeña a la que iban a dar un caramelo. Sentí que todo empezaba a ir bien, que comenzaría una etapa llena de risas junto a Alejandro, que ahora compartíamos un secreto, compartíamos algo que nos unía irremediablemente.
Pero olvidé que la que le deseaba era yo, no él a mí.

lunes, 25 de enero de 2010

Llegué dos semanas después de que las clases hubieran empezado.
La mayoría de los profesores eran agradables, salvo uno de Arte creo que era, que siempre entraba al aula con un humor de perros.
Al finalizar Música, me acerqué al profesor.
-Es que.. soy nueva y no sé como va esto .. ¿El aula de música está abierto siempre?
Me respondió con amabilidad, sorprendentemente era alguien mucho más fácil de tratar de lo que yo creía a simple vista.
-Está abierto todas las horas menos los miércoles y los viernes, que cierra después del recreo. Tienes que tener en cuenta que al tener un determinado número de salas, debes de pedir sitio antes de que empiece el recreo, o bien pide hoy sitio para mañana.
-Muchas gracias.
Me alejé tarareando una canción que se me había pegado de no sé dónde, no me preguntéis cuál era, pues tampoco me acuerdo.
Fui a la recepción, para preguntar si aún quedaba hueco.
-¡Estás de suerte! Queda una sala, pero es la última, no tiene buen sonido y el piano no está muy afinado, te la quedas igual?
Bueno, la "suerte" del principante, ya se sabe.
Me quedé con la sala, cogí las llaves y me dirigí hacia ella.
Comencé a tocar algunas piezas que mi antiguo profesor de música me había regalado como despedida.
Ahí comprobé que no es que el piano estuviera poco afinado, es que estaba totalmente mal.
No me importó, la verdad, hasta que alguien empezó a golpear mi puerta con brutalidad.
Abrí bastante molesta.
-¡Ah!-cruzó la puerta sin pedir permiso, ni siquiera dijo hola- Así que.. ¡ Así que tú eres la nueva que me ha quitado este sitio !
La verdad, me encontraba algo perdida, pero le hice frente como pude.
-¿Quitado? Yo no te he quitado nada. Pregunté a las conserjes si había alguna libre y me la dieron, ¿Dónde ves tú que te lo haya QUITADO?
-Y tú, ¿Quién eres?
-¿Yo?-extendí la mano amablemente, como si nada de lo que hubiera dicho u hecho sirviera de antecedente para catalogarlo como "estúpido"- Soy Sara, nueva en este centro.
Sin embargo, él no hizo lo mismo.
Pasó por mi lado sin ni siquiera mirarme, y se apoyó sobre el piano con cierta sonrisa.
-¿Yo? Yo soy Alejandro, futuro famoso en éste Centro.. y en el mundo- y seguidamente, añadió acercándose a mí- espero, bonita, que te haya quedado claro que éste es sólo lugar para mí, ¿queda claro? Es decir, espero no verte más por esta sala.
Arqueé una ceja.
-¿Qué pasa, no me entiendes? He dicho que te largues de aquí,venga,FUERA!
No me moví de mi sitio. Quizás por el shock, quizás por la impresión que me había dado el conocer a la primera persona del Instituto y encontrarme con ésta clase de persona.
-No me voy a ir.
Se acercó a mí, e intentó agarrarme de la mano, pero me aparté.
-Mira niña, no soy bueno aguantando mocosas, sabes? Es un gran defecto por mi parte,lo sé. Así que más te vale ir saliendo por esa puerta..
-No me has entendido tú a mí. ¿Quieres tu sala? Claro, aquí la tienes. Ven todos los días, ensaya, HAZ LO QUE TE SALGA DE LAS NARICES! Pero yo me quedo.
-¿Estabas tocando el piano cuando he entrado?-bajó ágilmente del piano, ahora dirigiéndose hacia el taburete.
Me quedé un poco pasmada, después de todo, me había cambiado de tema, su tono era mucho más suave, relajado.. ahora.. ahora incluso daba gusto oírlo..pero solo un poco.
-Eh.. sí.. una pieza.. una pieza que me dió un profesor de mi otro Instituto, pero con éste cacharro no hay quien toque bien..
Estalló en carcajadas.
-No es el cacharro, es que no sabes tocar.
Le puse mala cara pero él, sin ni siquiera devolverme la mueca, agarró mi partitura y comenzó a tocar.. y entonces todo cambió, como si las notas que salían del piano se convirtieran en alegría para la sala, se llenó de color, de gracia, de virtud.
Alejandro cesó de tocar de golpe, y empezó con otra pieza.
Ésta no la conocía, pero era tan agradable como la que mi profesor me había regalado, quizás algo más suave, como si fuera el estado de ánimo de alguien que por un momento es feliz.
Cerré los ojos, y sin darme cuenta, empecé a sonreír a medida que la música cambiaba de volumen, de tono, era más tranquila o más nerviosa, el estado de ánimo de la música empezó a correr por mis venas, se penetró en mi cuerpo, me sentía viva.
Entonces, dejó de sonar de nuevo.
Abrí los ojos desesperada por encontrar con la mirada al piano, y querer ordenarle que siguiera sonando, pero al darme cuenta de quién había estado tocando, me sentí realmente estúpida.
-¿Te ha gustado?
Intenté contener mi emoción, intenté agrupar las palabras perfectas para no insinuar que era buenísimo, pero tampoco que era malo.
-No ha estado mal.
Soltó una carcajada, y se bajó del taburete.
-No soy lo mejor del mundo, pero soy mejor que tú y que todos los de este asco de Instituto. Además, seré el mejor del mundo, algún día.
Justo cuando le iba a responder,sonó la campana, y antes de que pudiera decir nada ya estaba cruzando la puerta.
-Eh, espera!
Logré alcanzarle, y le agarré por la manga.
Se dió la vuelta.
-Tengo un exámen ahora, ¿Qué quieres?
Cuando lo miré de frente, la mente se me puso en blanco, totalmente.
¿Cómo podía cambiar el tono de su voz tan rápidamente? Ahora resultaba mucho más frío, ahora las palabras se me clavaban igual que al principio.
-Eh..nada, que mañana estaré ahí, no me vas a echar, te lo aseguro.
Intenté que sonara lo más indirectamente, esperaba volver a estar a solas con él en esa sala, esperaba voler a escuchar cómo sus dedos rozaban las teclas del piano tan suavemente y cómo tocaba esa canción que ya estaba zumbando cual avispa por mi mente.
Aquél día volví en cuanto terminaron las clases a mi casa, estaba agotadísima. La profesora de Matemáticas me había encargado ayudar a una compañera que tenía problemas con los números, así que además me tocaba hacer de profesora.
Me metí en la ducha para desestresarme, y más tarde comencé a releer “Marina”.
Era uno de mis libros favoritos porque de pequeña siempre había soñado con vivir una historia llena de emociones, y leer ese libro me inspiraba, me hacía revivir viejos recuerdos.
A la noche, tuve que salir para hacer la compra.
Fui al supermercado que quedaba a varias manzanas de mi casa, porque al parecer, el que estaba debajo de mi portal cerraba tempranísimo.
Mientras volvía, cuatro fornidos hombres me acorralaron.
-Eh,nena!
-Muñeca! Ven, ven aquí!
Intenté atizarle con algún spray que había comprado, pero fue inútil.
Pensé en correr, pero estaba casi segura de que me caería.
Entonces, como por arte de magia apareció él. Me recordó como a aquélla escena de Crepúsculo, bueno, claro, sin tener en cuenta éste final.
Siendo consciente de que le iban a dar una paliza, se acercó aparentemente seguro de sí mismo.
-¡Eh! Dejádla en paz ya.
Y claro, cómo no, ellos se mofaron como si una rata callejera le dijera al gato del rey que le limpiara la cola.
-Pero bueno, y tú quién eres, ¿el príncipe salvador?
Se le tiraron encima como leones.. pero antes de que casi la muerte abriera las puertas a Alejandro me tiró sus llaves.
-¡Mira en las llaves y corre!
Sinceramente, aún no sé cómo a la media hora volvió a su casa tan campante, tan feliz, y sobretodo, sin un rasguño. Saldría corriendo, seguramente.
La cuestión era que desde ese momento, yo, Sara Stellbyer le debía una al señorito “soy mejor que nadie”.
Mientras me ofrecía algo para beber, en tono desenfadado, soltó:
-Bueno, supongo que ya te puedes ir tú solita a casa, no te van a molestar más.
A decir verdad, esperaba que me acompañara, pero claro, no se podía pedir mucho más de alguien como él.
-Sí, claro.
Agarró la taza de té y me la dejó sobre la mesa.
-Tómate eso y luego vete, no quiero parecer molesto contigo por haber tenido que ir a salvarte.
¿Salvarme? ¡Si se había ofrecido él!
Sorbí un poco el té para evitar decir nada fuera de lugar, aunque bien me hubiera gustado responder algo más convincente que lo que dije.
-Sí,bueno-dejé la taza sobre la mesa, intentando no hacer mucho ruido- Muchas gracias.
Se sentó frente a mí, en otro sofá. Ambos estaban separados por una mesita de cristal minuciosamente decorada por un pequeño jarrón de flores.
Las flores estaban casi secas, parecían llevar ahí mucho tiempo.
-¿Vives muy lejos de aquí?
Balbuceé un poco antes de contestar.
-Eh.. bueno, me las arreglaré, no te preocupes.-terminé mi taza de té, y él se levantó para recogerla.
-No me preocupo- se dió la vuelta y me dedicó una sonrisa- simplemente no quiero que haya rumores sobre de que te dejé ir sola a estas horas de la noche. No me convendría si quiero ser importante y querido.
No respondí, por lo que siguió hablando.
-Ya te puedes ir,eh? No quiero que estés aquí cuando venga mi madre, no me apetece darle explicaciones.
Inmediatamente me levanté y agarré mis cosas.. ¡mis cosas!
-Oh!.. La compra..
-¿Qué pasa? -preguntó acercándose a mí.
-Ah.. nada, no tiene importancia.
Pero se percató de que me había dejado las bolsas en algún lugar.
-¿Qué llevabas?
-Comida.. huevos, leche, compresas.. -me sonrojé- bueno, no pasa nada, menos peso para ir a casa!
Me cerró la puerta y fue corriendo a la cocina.
No esperaba que me trajera un poco de comida, más o menos lo que había comprado.
¿Era bipolar o algo?
Me entregó la bolsa mirando hacia abajo.
-Con eso vas que chutas. Además, la culpa es tuya por ir tan lejos a comprar. Hay compresas también, se las he cogido a mi hermana. Y te he dejado dinero para que cojas el bus, por si tienes miedo..ahora vete ya.
Esbocé una sonrisa.
-¡Muchas gracias!
No dijo nada, se precipitó hacia la puerta, y la abrió, esperando a que me fuera.

viernes, 15 de enero de 2010

En medio de tanta gente, en medio de tantas caras conocidas, pero a la vez desconocidas.
En el fondo,sola, sin nadie a su lado,perdida.
Desearía ser la protagonista de aquel libro que.. piensa, y por un momento desearía darse un golpe en la pared de lo estúpidos que son sus pensamientos.
¡Para que después se queje de que la llaman loca! Si disfruta con cada página de un libro, si es de aquellas que disfrutan y sienten la música, y sueña despierta a todas horas.
Se levanta de la silla casi riéndose de sí misma, y con un suave bailoteo se acerca a la ventana.
Llueve y le encanta que llueva.
Le sonríe a... la lluvia (?).
Sí, definitivamente.. es de esas princesas que no necesitan palacio ni castillo, privilegios ni sirvientes.