domingo, 30 de mayo de 2010

Todas las cosas que ayer me dijiste,
cada palabra que se clavó en mi pecho cual espina se clava en la yema de los dedos al tratar de coger la hermosa flor,
cada palabra que salió de tus labios y atravesó mi alma, créeme,
que cada una de ellas,
hoy me dan igual.
Joder, me tienes atado a tí,
con unas cadenas tan gruesas e irrompibles,
pero a la vez tan frágiles que con el simple movimiento de una lágrima podrías causarme un destrozo irreparable.
Y ahora cuando mis dedos pasean por tu piel,
recorriendo cada rincón de tu cuerpo minuciosamente,
porque no quiero dejarme ningún rincón atrás, quiero saberlo todo de tí.
Quiero tus señales en mi cuerpo y que tu saliva recorra mi boca.
Y ahora cuando me pierdo en la multitud de tus poros pienso que no hay nada más hermoso,
que ni el cielo se podría comparar con ésto, y que, si es así la cosa, por mí,
¡enfadémonos todos los días!
Porque todas esas cosas que ayer me dijiste, cada palabra,
cada espina clavada en las yemas de mis dedos,
no me importan en absoluto ya, es más,
me siento incluso afortunado.

1 comentario:

María Ahufinger dijo...

Qué pornoso XDDDD.

Nah, ahora enserio; es muy bonito ^^

Un besooo (LL)