Todas las cosas que ayer me dijiste,
cada palabra que se clavó en mi pecho cual espina se clava en la yema de los dedos al tratar de coger la hermosa flor,
cada palabra que salió de tus labios y atravesó mi alma, créeme,
que cada una de ellas,
hoy me dan igual.
Joder, me tienes atado a tí,
con unas cadenas tan gruesas e irrompibles,
pero a la vez tan frágiles que con el simple movimiento de una lágrima podrías causarme un destrozo irreparable.
Y ahora cuando mis dedos pasean por tu piel,
recorriendo cada rincón de tu cuerpo minuciosamente,
porque no quiero dejarme ningún rincón atrás, quiero saberlo todo de tí.
Quiero tus señales en mi cuerpo y que tu saliva recorra mi boca.
Y ahora cuando me pierdo en la multitud de tus poros pienso que no hay nada más hermoso,
que ni el cielo se podría comparar con ésto, y que, si es así la cosa, por mí,
¡enfadémonos todos los días!
Porque todas esas cosas que ayer me dijiste, cada palabra,
cada espina clavada en las yemas de mis dedos,
no me importan en absoluto ya, es más,
me siento incluso afortunado.
domingo, 30 de mayo de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
Hoy han dado lluvia aquí, y, no sé porqué, he abierto las ventanas de par en par en cuanto he escuchado la noticia. Ha sido a eso de, las cuatro, las cinco de la mañana, y ésta mañana, al despertarme, estaba la mesita de noche empapada. Las flores del balcón se han llenado de agua, y el tiesto de las rosas, las favoritas de mi madre, está a rebosar. Desde el exterior de mi habitación, se la puede escuchar gritando, dando pasos de un lado para otro, a mi madre, claro.
Yo, sin embargo, aún tengo las ventanas abiertas, y me asomo a ella desde mi cama, que está al lado de éstas, para ver el panorama.
Ahora no llueve, pero el cielo aún está extremadamente blanco, y los pájaros pían más de lo normal. El hombre del tiempo iba a tener razón, y yo tendría que darle los cinco euros que me había apostado con Raquel..
Recuerdo cuando estábamos las dos, sentadas en los columpios que hay al lado de su casa, en un pequeño parque que casi siempre está desierto.
-¡Tía,tía!¿Sabes que mañana han dado lluvia?
-¿Lluvia?-miré al cielo, los imponentes rayos de Sol hicieron que mis ojos se entrecerraran por un momento-Es prácticamente imposible Raquel,¿Cómo va a llover con este Solazo?El tiempo tendría que estar loco!
-Pues sí-Raquel comenzó a balancearse suavemente y yo con ella, tratando de ir las dos al mismo ritmo-Y si me permites, también ha dado trueno-añadió con una sonrisa.
-Eso si que es totalmente imposible, podría apostarme lo que fuera.
[..]
Y aquí estoy, en mi cama, asomada a las ventanas mientras una fresca brisa entra insolentemente por mi habitación, haciendo que los papeles que hay frente a mi escritorio hagan un leve sonido al moverse.. me gusta.
De repente, mi madre abre la puerta, sin tocar, ¡como siempre! y me pide que baje a comprar pan. Aunque me lo esté pidiendo de buenas maneras, cualquier tonto es capaz de adivinar lo que pasará si me niego.
Me visto en pocos minutos y me despido con un ligero "ahora vengo". Cojo las llaves que hay colgadas junto al bolso de ella. Mis llaves, personalmente, las encuentro muy sosas. Tiene dos llaves colgando, la del portal de abajo y la de mi casa, y luego, para darle color, le he colgado una pulsera de hilo verde que me llegó de algún lugar de Barcelona. Como pensarás, no es ni siquiera un llavero, es un recuerdo que no puedo llevar en la mano porque está rota, y se me ocurrió, durmiendo, la idea de darles ese tono verdoso a mis llaves.
Mi madre me para justo antes de que salga. Veo que tiene en las manos un paraguas, que me ofrece extendiendo el brazo para que lo coja. No quiero negarme para no formar escándalos, así lo que lo cojo sin rechistar.
Mientras bajo las escaleras, me doy cuenta de lo viejo y decrépito que está el paraguas. Es de flores, así que seguramente incluso puede que mi hermana, que ahora está trabajando en lo que siempre ella había deseado, lo usara en su infancia.
¡Mamá, no deberías de guardar cosas tan viejas..! Por suerte, las calles están vacías.
Nadie, salvo dos o tres parejas que podrían hacer en breves sus bodas o años de plata, como sea que se diga. Una de ellas me miran, no, bueno, miran a mi paraguas, y sonríen de forma divertida.
domingo, 23 de mayo de 2010
Al fín y al cabo todo es como las comidas de una persona. A lo mejor desearías estar todo el día comiendo chocolate, y no serías ni más listo ni menos, ni tu altura cambiaría ni nada por el estilo, pero simplemente estarías todo el día comiendo chocolate, tal y como lo deseas.
Sin embargo, sabes que es sano, y en teoría bueno para tu cuerpo y todo lo relacionado a ello, comer ensaladas, y aunque imagines que cada pieza que la compone es chocolate pues no es lo mismo,¿No?
Al fín y al cabo, mi historia se reduce a una onza de chocolate que fue, por más que suene mal, reemplazada por una ensalada.
-¿Que si te quiero?Joder, claro que te quiero,pero-mantenía los ojos clavados en mis converse amarillas recién estrenadas. El pelo me cubría ligeramente el rostro, y al tenerlo hacia abajo, el flequillo hacía más difícil que se me viese la cara-Pero no todo se reduce al te quiero, ¿Sabes?
Ella estaba a quince o dieciséis pasos atrás. No la veía pero sentía cómo con cada palabra que salía de mi boca su corazón se despedazaba aún más. Los latidos de su corazón eran capaces de atravesarse la piel, hasta llegar directamente al mío.. dolía. ¿Cómo podían doler tanto los latidos de una persona a tantos pasos de mí?
-¿No todo se reduce en un te quiero?¿Quién eres tú?¿Dónde.. dónde está la que decía que superaríamos cualquier obstáculo, por alto que fuera?¿Es que te crees que a mí me gusta?¿Piensas que me gusta que me traten así, mis padres, mis amigos, piensas que si no fuera porque CONFÍO en que todo lo que pierdo se ve compensado y más...-su voz comenzó a resquebrajarse-...lo haría?
-Es demasiado,¿Es que no lo entiendes? Es mejor para mí, y también para tí, porque..
-¿¡Qué es mejor?!¿¿¡Dejarlo??! ¿A eso te refieres? Es mejor tirar la toalla y hacer lo que nos manden,¿No?¿Éso es?¿Quieres estar toda la vida bajo las órdenes de otros?¿Nunca vas a hacer nada por ti misma?¿ESO?¿ESO es lo que dices tú que es MEJOR?
-No lo entiendes..
-¿Quién es la que no entiende qué? Te quiero, ¿Eso lo entiendes? Si no vas a luchar hasta el final, ¡No haber lo luchado! Si vas a perder con tanta rapidez, es que he luchado por algo y alguien que no valen la pena.
Pasarían uno o dos años para que yo entendiera las últimas palabras que ese día me gritó en la azotea ella.
Y entonces, entendí sus sentimientos, y sus lágrimas se me calaban en la piel hasta llegar a los huesos, donde el dolor se hacía más intenso.
Y entonces, lo comprendí.
Entendí el vacío que había comenzado a sentir, y que había tratado de cubrir con cualquier persona.
Pero ese vacío, simplemente no podía ser cubierto.
jueves, 20 de mayo de 2010
ODIO la facilidad de la gente para decir te amo.
-Mataría por tí, lo sabes.
-Cualquiera mata.
-Matar es una cosa muy seria, ¿Cómo que cualquiera mata?
-Para matar sólo necesitas sangre fría... Dame la sangre que a mí falta, aunque a tí no te sobre. Dame el aliento que yo necesite aunque tú dejes de respirar por ello. Dame el brazo que yo pierda aunque eso suponga una incapacidad para tí. Dame tu mirada aunque debas de quedarte ciego. Dame el sorbo de agua que queda en la botella cuando estemos en el desierto, aunque tú mueras de deshidratación.. sí, eso, exactamente eso. No mates por mí, no, no quiero ser la causa de que te manches las manos. Muere, muere por mí. Cuando seas capaz de eso, te permitiré decir que me amas.
miércoles, 19 de mayo de 2010

¿Puedo sentarme a tu lado? No te haré daño.
Borraré todo lo que te haga sufrir o sentir mal, porque sólo quiero ver esa sonrisa.
Aún si me consideras estúpido o pesado, continuaré a tu lado abrazándote, sólo si quieres, claro. Pero sé que aún con todo tu orgullo, tus temblorosas manos se calman cuando las acaricio con las mías. Perdóname, nunca supe comprenderte. Pero tan sólo déjale a tu memoria borrar todos tus recuerdos pasados junto a mí. Piensa que es una nueva era, la era en la que tu sonrisa iluminará mi mundo. Vas a ser mi nuevo Sol, y lo único que necesito es tu vida, cuando ésta se acabe, mi mundo acabará con ella. Nada más, sin hidrógeno ni ningún tipo de elemento.
Foto: Deviantart (no es mi cuenta) ~chknlvr
lunes, 17 de mayo de 2010
En tu vida, existen tantas cosas como estrellas que no puedes elegir. Tu altura, el color de tu pelo, el color de tus ojos, la anchura que existe desde un hombro hasta otro, el blanco de tus dientes, la forma de tus orejas. La cantidad de celulitis, la facilidad de quemarse, ser friolero o no.
Pero existe otro montón de cosas que sí que puedes elegir, y de ello depende tu conciencia en paz por el pasado, tu felicidad en el presente y la armonía del futuro.
Hay cosas que puedes elegir, como tu gusto musical, tu color favorito, el libro que más te inspira e incluso si te lo propones, el número de avellanas que podrías comer al día.
Sin embargo, ¿Qué es una vida sin amigos?
Sin los amigos del pasado, sí, sí. Aquellos en los que ahora piensas y te entra incluso asco. Aquellos por los que has llorado al saber que te han hecho algo imperdonable. Aquellos a los que miras a los ojos y sientes.. no,no. No sientes nada.
Sin los amigos del presente, los que sí que están aún aquí, qué, ¿Qué sabes si mañana no estarán? Están hoy, ríes y lloras con ellos. Son tus manos cuando no puedes saludar, tus pies cuando no puedes andar, tus ojos cuando no puedes ver. Incluso seguro que tienes alguno que sería tu corazón si no pudieras amar.
Sin los amigos del.. futuro. Porque el futuro.. bueno, los seres humanos tenemos algo que pocos (vale, ningún ser más) tiene, y es la capacidad de predecir, de hacer planes, de escribir en un guión lo que harás, quieres hacer o posiblemente hagas en.. este instante. El ya es el futuro y este instante que ha pasado, ya pertenece al primer grupo, exacto, al pasado... Ah, bueno, sí.
Faltan los que has perdido por causas que no se mencionan, que prefieres darlo por olvidado aunque tu interior siempre lo recuerde y te lo grite a los cuatro vientos, ¿No? [Mención de honor para D]
Así, pues. Tus amigos se clasifican así.
No hay ni buenos ni malos, ni mejores ni peores.
Sólo están los de hoy, los de ayer, y los de mañana, y..
Poca gente tiene la suerte de encontrarse en los tres a la misma persona.
Yo, personalmente, no me quedo con ningún grupo :)(:
Esta actu.. es extraña, lo sé xD
domingo, 16 de mayo de 2010
viernes, 14 de mayo de 2010
- En serio, es que eres insoportable. Y encima, los años pasan en valde para tí, y cada día eres exactamente igual que el anterior. ¿Por qué cojones no maduras de una jodida vez? Todo lo que hay a tu alrededor a crecido, se ha hecho fuerte, ¿Y tú? Tú te limitas a dar los mismos pasos una y otra vez, y cometer los mismos errores una y otra vez. Eres penoso.
- ¿Qué me dices de tí? ¿No te sientes penosa, diciendo todo eso, cuando tú misma con el paso de los años has olvidado a sentir? Porque, hace cuánto que no sonríes de la misma forma despreocupada con la que sonreías hace años,¿hace cuánto?
- Esas épocas han pasado. Para todos han pasado menos para tí, sigues igual de infantil y estúpido.
- Yo, me niego a madurar para dejar de sonreír.
jueves, 13 de mayo de 2010
The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved..
Si tan sólo las palabras fuesen suficientes para describir todo lo que por mi corazón pasa, no necesitaríamos sonrisas, ni llantos, ni miradas cómplices. Sobraría todo lo que hay en el mundo y el más sincero te quiero surcaría tierra y mar, y aún se quedaría corto, porque lo que hay dentro de mí no se puede comparar ni con el mismísimo Universo. Pero como vivimos en un mundo en el que no todo lo que deseamos se puede cumplir, no importa cuánto anhele desde lo más profundo de mi ser que entiendas y comprendas todo lo que causas en mí, en mis labios, en mi cuerpo, en mis manos. Porque el cielo no se encuentra a millones de kilómetros ni necesito hacer un viaje a la Luna para descubrir lo más maravilloso que mis ojos podrán ver en este mundo.Porque lo más maravilloso, lo tengo aquí, está entre mis manos y de mí depende que nunca se aleje de ellas, y si es por mí, créeme, mantendré mis manos firmes, en tu rostro. Y así, nunca dejarte marchar.
Porque no importa cuánto de lejos puedas estar algún día, ni el roce de tu piel con tan sólo agitar un poco mi cuerpo. No importan ni el tiempo, ni el espacio. Ni nada ni nadie que pueda interferir en ambos.
Porque, como no vivimos en ése mundo que tanto deseamos, da igual cómo trate de hacerte saber que todo lo que necesito lo tienes tú, sé que nunca será suficiente, nunca sabrás con exactitud, que ni morir por tí me es suficiente.
..in return.
domingo, 9 de mayo de 2010
Va amaneciendo mientras la Luna da paso al reluciente Sol, que está dispuesto a brillar un día más,sin dar tregua a la pareja que pasea enamorada, ni a la anciana que se sienta sobre un banco, exhausta, ni al funcionario que llega tarde a su trabajo.
Claire Whatever, sin embargo, no pasea acaramelada con nadie, ni se sienta exhausta en un banco, ni mucho menos llega tarde a su trabajo. Al contrario que eso, ella pasea por su habitación con su alborotado pelo mañanero y una camiseta larga de mangas cortas. Como siempre, lleva las gafas de pasta consigo. A Claire Whatever no le gusta el mundo, pero al mundo le gusta Claire. Claire Whatever huye de él, y lo hace escondiéndose en su habitación.
Porque, para ser más francos, Claire Whatever lleva más de dos años sin tener contacto social alguno con nadie. Se la pasa escribiendo, metida en su habitación, y lo único que sale de ése cuarto con forma de trapecio (o cuadrado amorfo con lados de más, como lo quieras llamar), son sus libros ya terminados, y Francisco, un chaval que se gana la vida haciendo recados para la Verdulería que hay bajo su portal, la única persona con la que Claire aún mantiene contacto en el pueblo, por cuestión de supervivencia. Francisco Griel no cree en las coincidencias, ni en el destino, ni en lo previsto. Francisco Griel es un chico de poco pensar y razonar, sólo mira y escucha y guarda en su memoria lo que ha visto y escuchado. Le gusta limitarse a hacer su trabajo y que le paguen por ello, los macarrones con queso y el olor a incienso.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que Claire estaba sometida.
- Le traigo lo de cada semana.
La puerta se abre entonces, como si esas palabras fuesen mágicas, o algo así.
- Buenos días, Claire.
Y a partir de entonces, cada escena sucede exactamente igual que la anterior, y al anterior del anterior. Francisco le pregunta que cómo ha amanecido hoy, mientras que ella, sin hacer caso alguno a sus preguntas, se limita a pagar lo comprado y cerrar la puerta.
En el fondo le agrada. En el fondo le daría las gracias cada día. En el fondo, ella no entiende porqué cuando escucha a algún desconocido decir “Claire Whatever está loca” “Claire Whatever ha perdido el juicio”, a él le hierve la sangre.
Y Claire deja la cesta en la cocina, pone el seguro en la puerta y se dirige de nuevo a su ordenador. Está alrededor de media hora frente a él, sin hacer nada.
Así son los días de Claire, pero lo que nadie sabe es que ella es así feliz. Cada día se levanta a la hora que quiere, se acuesta a la hora que quiere. Con el dinero de sus preciados libros, Claire se puede permitir cualquier cosa.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que..
-¿Claire?-Francisco llama de nuevo. Es extraño que no abra a la primera, ya que nunca sale del apartamento.. pero no hay manera, nadie abre.
El muchacho deja la cesta en el suelo, y se dispone a abrir la puerta de cualquier forma posible. Como no tiene la fuerza suficiente y no es un manitas con respecto al manejo de cerraduras, baraja la posibilidad de llamar al cerrajero. Pero en seguida se da cuenta de que si llama al cerrajero luego tendría que dar serias explicaciones. Entonces, una idea le ilumina la cara. Baja corriendo hasta la calle, pero para su asombro, está tan llena que cuesta incluso respirar. Si quitas tu pie del suelo probablemente cuando lo quieras poner te hayan quitado el sitio. Ah, quien fue a Sevilla perdió su silla, santa Rita Rita, y esas cosas.
Francisco llega hasta la mitad de la carretera, donde más alboroto hay. Levanta la cabeza para ver qué miran los demás, porque todos los tontos miran al mismo sitio. Pero ese sitio resulta ser el balcón que da lugar al apartamento de Claire Whatever.
Francisco pregunta a una anciana que está sentada en un banco, a pocos metros de una pareja.
-¿Qué ocurre ahí?
-¿No lo sabes,muchacho? Claire Whatever ha estado viviendo ahí, ¡y nosotros sin saberlo! Ahora se ha mudado, según ella, a algún sitio lejos de aquí, dicen, que a buscar algo que dice ella haber perdido. Me pregunto si podremos seguir leyéndola o se habrá pedido un año sabático..Muchacho, deberías de leer novelas suyas. Son fabulosas, estoy segura que ella misma debe serlo.-con esto, la anciana continuó caminando, sin voltearse una vez más.
“A Claire Whatever, además, no le gusta el pimiento,¿Sabe?” quiso decirle. Pero, en lugar de esto, Francisco esbozó una sonrisa, sin más.
Claire Whatever, sin embargo, no pasea acaramelada con nadie, ni se sienta exhausta en un banco, ni mucho menos llega tarde a su trabajo. Al contrario que eso, ella pasea por su habitación con su alborotado pelo mañanero y una camiseta larga de mangas cortas. Como siempre, lleva las gafas de pasta consigo. A Claire Whatever no le gusta el mundo, pero al mundo le gusta Claire. Claire Whatever huye de él, y lo hace escondiéndose en su habitación.
Porque, para ser más francos, Claire Whatever lleva más de dos años sin tener contacto social alguno con nadie. Se la pasa escribiendo, metida en su habitación, y lo único que sale de ése cuarto con forma de trapecio (o cuadrado amorfo con lados de más, como lo quieras llamar), son sus libros ya terminados, y Francisco, un chaval que se gana la vida haciendo recados para la Verdulería que hay bajo su portal, la única persona con la que Claire aún mantiene contacto en el pueblo, por cuestión de supervivencia. Francisco Griel no cree en las coincidencias, ni en el destino, ni en lo previsto. Francisco Griel es un chico de poco pensar y razonar, sólo mira y escucha y guarda en su memoria lo que ha visto y escuchado. Le gusta limitarse a hacer su trabajo y que le paguen por ello, los macarrones con queso y el olor a incienso.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que Claire estaba sometida.
- Le traigo lo de cada semana.
La puerta se abre entonces, como si esas palabras fuesen mágicas, o algo así.
- Buenos días, Claire.
Y a partir de entonces, cada escena sucede exactamente igual que la anterior, y al anterior del anterior. Francisco le pregunta que cómo ha amanecido hoy, mientras que ella, sin hacer caso alguno a sus preguntas, se limita a pagar lo comprado y cerrar la puerta.
En el fondo le agrada. En el fondo le daría las gracias cada día. En el fondo, ella no entiende porqué cuando escucha a algún desconocido decir “Claire Whatever está loca” “Claire Whatever ha perdido el juicio”, a él le hierve la sangre.
Y Claire deja la cesta en la cocina, pone el seguro en la puerta y se dirige de nuevo a su ordenador. Está alrededor de media hora frente a él, sin hacer nada.
Así son los días de Claire, pero lo que nadie sabe es que ella es así feliz. Cada día se levanta a la hora que quiere, se acuesta a la hora que quiere. Con el dinero de sus preciados libros, Claire se puede permitir cualquier cosa.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que..
-¿Claire?-Francisco llama de nuevo. Es extraño que no abra a la primera, ya que nunca sale del apartamento.. pero no hay manera, nadie abre.
El muchacho deja la cesta en el suelo, y se dispone a abrir la puerta de cualquier forma posible. Como no tiene la fuerza suficiente y no es un manitas con respecto al manejo de cerraduras, baraja la posibilidad de llamar al cerrajero. Pero en seguida se da cuenta de que si llama al cerrajero luego tendría que dar serias explicaciones. Entonces, una idea le ilumina la cara. Baja corriendo hasta la calle, pero para su asombro, está tan llena que cuesta incluso respirar. Si quitas tu pie del suelo probablemente cuando lo quieras poner te hayan quitado el sitio. Ah, quien fue a Sevilla perdió su silla, santa Rita Rita, y esas cosas.
Francisco llega hasta la mitad de la carretera, donde más alboroto hay. Levanta la cabeza para ver qué miran los demás, porque todos los tontos miran al mismo sitio. Pero ese sitio resulta ser el balcón que da lugar al apartamento de Claire Whatever.
Francisco pregunta a una anciana que está sentada en un banco, a pocos metros de una pareja.
-¿Qué ocurre ahí?
-¿No lo sabes,muchacho? Claire Whatever ha estado viviendo ahí, ¡y nosotros sin saberlo! Ahora se ha mudado, según ella, a algún sitio lejos de aquí, dicen, que a buscar algo que dice ella haber perdido. Me pregunto si podremos seguir leyéndola o se habrá pedido un año sabático..Muchacho, deberías de leer novelas suyas. Son fabulosas, estoy segura que ella misma debe serlo.-con esto, la anciana continuó caminando, sin voltearse una vez más.
“A Claire Whatever, además, no le gusta el pimiento,¿Sabe?” quiso decirle. Pero, en lugar de esto, Francisco esbozó una sonrisa, sin más.
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