lunes, 8 de febrero de 2010

Estaba esperando a que terminara de recoger mis cosas y saliera de la clase.
Aunque en realidad.. en realidad, yo esperaba que se me acercara. Nadie sabía el profundo amor que sentía por "el sapo" que es como lo llamaban, para mí, más que un profesor.
Enrojecí por completo, o por lo menos eso sentí, y me apresuré en darme prisa mientras institivamente mi labio superior mordió el inferior, conteniendo las ansias.
-Ya, ya voy profesor.. perdone las molestias..
Agarré mi carpeta de dibujos torpemente y fui a cruzar la puerta, cuando se me cayó, arrojando todos los dibujos al suelo, a la vista del profesor Yamato, al cual se le escapó una risa. Me agaché rápidamente para recoger, poniendo mi mano sobre ellas, ya que me daba vergüenza que un profesor viera mis estúpidos dibujos.
-Ah..
Dejó su habitual carpeta negra y los libros de Matemáticas sobre su mesa (la mesa del profesor, vaya) y se apresuró a agacharse y recogerlos conmigo.
-No..no es necesario...
Apenas podía respirar. ¡Dios mío! ¡Qué roja tenía que estar!
Intenté no pensar en lo ridículo que me parecía la situación, y seguí recogiendo mis dibujos, que me parecían poco, pero el tiempo en recogerlos empezaba a hacérseme eterno.
-Dibujas, dibujas muy bien, Saori.
Si me decía un sólo piropo más, enrojecería de tal forma que empezaría a salirme humo por las orejas.
Lo estaba flipando, sin más.
-Mu-muchas gracias sensei..
-¿Cómo?
Repetí hacia mis adentros lo que acababa de decir.
"Muchas gracias, sensei"
¡Ah! Mierda.
-Quería..quería decir que..que muchas gracias..
Me sonrió.
-Estás muy nerviosa..
¿Qué coño?¿Me estaba provocando?
Porque si era así.. lo estaba consiguiendo.
-Eh.. sí, bueno..
Agaché la mirada hacia abajo, concentrándome en un sólo punto, exactamente en..en.. una baldosa del suelo.
Se acercó a mí, haciendo como el que buscaba más dibujos por debajo de las mesas, de las sillas..
-Parece que no hay más.
Y con una sonrisa, se puso frente a mí, ambos arrodillados en el suelo, y.. extendió la mano, devolviéndome los bocetos.
-Mmh..
Cogí casi temblorosa los dibujos, mientras él se levantaba y me ofrecía ayudaba para levantarme.
-Dime..Lo sientes, es así?
El corazón empezó a palpitarme muy rápido, como si de un momento a otro fuese a salirse de su lugar.
-¿El.. el que..el qué.. siento?
-No dejas de mirarme de clase.. tu nerviosismo.. lo sientes.. lo sientes tanto como.. como yo..
Se acercó a mí, casi podía escuchar su respiración, mi corazón empezó a palpitar de forma que fuera como el suyo, lentamente..
-Hi..Hikaru.. no..
Me pareció de lo más estúpido llamarlo por su apellido, pero,¿Qué podía hacer?
Dudo que en estos casos lo más apropiado fuese decir "Profesor, no lo haga", quedaría demasiado.. ridículo (?)
De todas formas.. la situación ya era bastante embarazosa como para empeorarla más aún.
Acercó su mano hacia mi rostro, y me quitó los mechones de pelo que me cubrían la cara.
-¿No quieres? No haré nada que no quieras..
Empecé a llorar, no sé por qué, pero un par de lágrimas comenzaron a resbalarse por mis mejillas.
-Sí..Sí quiero pero..pero no está bien.. yo.. tú... usted es mi ...no deberíamos..
-Shh.. calla, alumna.. es.. es una orden..
Diez centímetros.
Quizás menos.
A diez centímetros estaban sus labios de los míos.
Y menos,y menos..
Hasta que ambos nos fusionamos por completo..
-Saori.

domingo, 7 de febrero de 2010

Tus flores aún están tan frescas como la primera vez que las ví.
Recuerdo que llamaste al timbre de la puerta y al abrir ya no había nada más que un hermoso ramo de rosas rojas tirado en la alfombrilla de bienvenida.
El otro día, mientras hablaba con mi hermana sobre ese mismo ramo, pensé en trasladarlas, en ponerlas en algún lugar donde podría observarlas a cada instante, y acordarme de tí.
Y aquí están.
Las he colocado en la estantería que hay frente a mi cama, de modo que nada más levantarme, por cada poro de mi ser se respire tu nombre.
Pero han empezado a marchitarse. Cada día tienen menos color y con ella, mi tristeza va aumentando.
La nota que hay en ellas, sin embargo, todavía permanece intacta y se lee perfectamente.


Tardaré menos que un suspiro en regresar.. ni les darán tiempo a marchitarse.
Recuerda que te quiero.

Date prisa.
Date prisa, porque tienen tanta importancia, que si pienso en tí,
llego a la conclusión de que cuando la última rosa pierda todos los pétalos..


sábado, 6 de febrero de 2010

Si de verdad me quieres, no me lo digas.

viernes, 5 de febrero de 2010

-Buenas tardes.
-Hola, ¿Qué desea?
-Quiero un helado con sabor a hoy no tengo ganas de hablar con nadie.
-¿Mediano o Grande?
-Grande.









-Esto no es lo que te he pedido.
-Lo sé. Es un helado con sabor a tienes una sonrisa muy bonita.

jueves, 4 de febrero de 2010

Puedo sentir todavía cómo el corazón se me encoge.
Cómo me va comiendo por dentro hasta que una parte más de mí se hace cenizas.
No, no, NO.
No quiero, ya basta.
¡QUE NO JODER!
Que no quiero más, déjame, vete.
Eso, vete.
PERO NO VUELVAS!
Mierda, otra vez.
¿QUÉ COÑO?
Olvídame, joder, que me olvides, ¡OSTIA!
Que no quiero seguir llorando, que voy a terminar seca, totalmente seca.

miércoles, 3 de febrero de 2010

-¿Qué pasa?
Pues pasar, pasa de todo. Pasa que en este instante en el que lees, un niño se puede estar muriendo.. uno,dos,tres, quizás y lo más probable es que más de diez en el mundo. Pasa que ése último vaso de agua que has tirado por el desagüe podía haber sido la salvación de más de una persona. Pasa, que quizás si yo hubiera aprendido a hacer alguna que otra cosa más en su tiempo, a día de hoy no me sentiría gilipollas por no saber. Pasa que debería de estar haciendo los ejercicios de matemáticas y aquí estoy, escribiendo algo que nadie va a leer.
-¿Qué pasa?
El tiempo pasa, y con él mis ganas. Pasa el frío estacional y el frío polar de los extremos del Planeta. Pasa la continua desaparición de especies en peligro y el continuo desgaste de la Tierra en sí. Pasa que yo, aquí, en mi cuarto, me veo pequeña ante el resto del mundo, pero quizás tú puedas hacer algo.
-¿Qué pasa?
Aún con todo lo que he dicho,
pasar, no pasa nada.
¿O sí?

martes, 2 de febrero de 2010

-Más cerca,joder. Déjame escuchar tu risa de cerca. Déjame tocarte, sentirte, deja que tu aliento roce mi piel. Más cerca, joder.. más cerca.
-Estoy cerca..
-Sabes que no.
-Cada vez que te sientas triste, estaré cerca. Cada vez que estés mal, estaré cerca. Cada vez que me llames en silencio, estaré cerca. Si cierras los ojos me podrás ver.
-¿Y tocar?
-Sólo tus manos pueden tocarme. El resto de la gente tan sólo toca trozo de piel. Tú tocas el corazón por muy lejos que estés de mí.
-Dime que siempre va a ser así.
-Siempre no. Más que siempre.