miércoles, 19 de mayo de 2010

¿Puedo sentarme a tu lado? No te haré daño.
Borraré todo lo que te haga sufrir o sentir mal, porque sólo quiero ver esa sonrisa.
Aún si me consideras estúpido o pesado, continuaré a tu lado abrazándote, sólo si quieres, claro. Pero sé que aún con todo tu orgullo, tus temblorosas manos se calman cuando las acaricio con las mías. Perdóname, nunca supe comprenderte. Pero tan sólo déjale a tu memoria borrar todos tus recuerdos pasados junto a mí. Piensa que es una nueva era, la era en la que tu sonrisa iluminará mi mundo. Vas a ser mi nuevo Sol, y lo único que necesito es tu vida, cuando ésta se acabe, mi mundo acabará con ella. Nada más, sin hidrógeno ni ningún tipo de elemento.



Foto: Deviantart (no es mi cuenta) ~chknlvr

lunes, 17 de mayo de 2010

En tu vida, existen tantas cosas como estrellas que no puedes elegir. Tu altura, el color de tu pelo, el color de tus ojos, la anchura que existe desde un hombro hasta otro, el blanco de tus dientes, la forma de tus orejas. La cantidad de celulitis, la facilidad de quemarse, ser friolero o no.
Pero existe otro montón de cosas que sí que puedes elegir, y de ello depende tu conciencia en paz por el pasado, tu felicidad en el presente y la armonía del futuro.
Hay cosas que puedes elegir, como tu gusto musical, tu color favorito, el libro que más te inspira e incluso si te lo propones, el número de avellanas que podrías comer al día.
Sin embargo, ¿Qué es una vida sin amigos?
Sin los amigos del pasado, sí, sí. Aquellos en los que ahora piensas y te entra incluso asco. Aquellos por los que has llorado al saber que te han hecho algo imperdonable. Aquellos a los que miras a los ojos y sientes.. no,no. No sientes nada.
Sin los amigos del presente, los que sí que están aún aquí, qué, ¿Qué sabes si mañana no estarán? Están hoy, ríes y lloras con ellos. Son tus manos cuando no puedes saludar, tus pies cuando no puedes andar, tus ojos cuando no puedes ver. Incluso seguro que tienes alguno que sería tu corazón si no pudieras amar.
Sin los amigos del.. futuro. Porque el futuro.. bueno, los seres humanos tenemos algo que pocos (vale, ningún ser más) tiene, y es la capacidad de predecir, de hacer planes, de escribir en un guión lo que harás, quieres hacer o posiblemente hagas en.. este instante. El ya es el futuro y este instante que ha pasado, ya pertenece al primer grupo, exacto, al pasado... Ah, bueno, sí.
Faltan los que has perdido por causas que no se mencionan, que prefieres darlo por olvidado aunque tu interior siempre lo recuerde y te lo grite a los cuatro vientos, ¿No? [Mención de honor para D]
Así, pues. Tus amigos se clasifican así.
No hay ni buenos ni malos, ni mejores ni peores.
Sólo están los de hoy, los de ayer, y los de mañana, y..
Poca gente tiene la suerte de encontrarse en los tres a la misma persona.
Yo, personalmente, no me quedo con ningún grupo :)(:



Esta actu.. es extraña, lo sé xD

domingo, 16 de mayo de 2010

Tengo en los zapatos las ganas de abandonar y los cordones enredados de no poder escapar.

viernes, 14 de mayo de 2010

- En serio, es que eres insoportable. Y encima, los años pasan en valde para tí, y cada día eres exactamente igual que el anterior. ¿Por qué cojones no maduras de una jodida vez? Todo lo que hay a tu alrededor a crecido, se ha hecho fuerte, ¿Y tú? Tú te limitas a dar los mismos pasos una y otra vez, y cometer los mismos errores una y otra vez. Eres penoso.

- ¿Qué me dices de tí? ¿No te sientes penosa, diciendo todo eso, cuando tú misma con el paso de los años has olvidado a sentir? Porque, hace cuánto que no sonríes de la misma forma despreocupada con la que sonreías hace años,¿hace cuánto?

- Esas épocas han pasado. Para todos han pasado menos para tí, sigues igual de infantil y estúpido.

- Yo, me niego a madurar para dejar de sonreír.

jueves, 13 de mayo de 2010

The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved..
Si tan sólo las palabras fuesen suficientes para describir todo lo que por mi corazón pasa, no necesitaríamos sonrisas, ni llantos, ni miradas cómplices. Sobraría todo lo que hay en el mundo y el más sincero te quiero surcaría tierra y mar, y aún se quedaría corto, porque lo que hay dentro de mí no se puede comparar ni con el mismísimo Universo. Pero como vivimos en un mundo en el que no todo lo que deseamos se puede cumplir, no importa cuánto anhele desde lo más profundo de mi ser que entiendas y comprendas todo lo que causas en mí, en mis labios, en mi cuerpo, en mis manos. Porque el cielo no se encuentra a millones de kilómetros ni necesito hacer un viaje a la Luna para descubrir lo más maravilloso que mis ojos podrán ver en este mundo.
Porque lo más maravilloso, lo tengo aquí, está entre mis manos y de mí depende que nunca se aleje de ellas, y si es por mí, créeme, mantendré mis manos firmes, en tu rostro. Y así, nunca dejarte marchar.
Porque no importa cuánto de lejos puedas estar algún día, ni el roce de tu piel con tan sólo agitar un poco mi cuerpo. No importan ni el tiempo, ni el espacio. Ni nada ni nadie que pueda interferir en ambos.
Porque, como no vivimos en ése mundo que tanto deseamos, da igual cómo trate de hacerte saber que todo lo que necesito lo tienes tú, sé que nunca será suficiente, nunca sabrás con exactitud, que ni morir por tí me es suficiente.
..in return.



domingo, 9 de mayo de 2010

Va amaneciendo mientras la Luna da paso al reluciente Sol, que está dispuesto a brillar un día más,sin dar tregua a la pareja que pasea enamorada, ni a la anciana que se sienta sobre un banco, exhausta, ni al funcionario que llega tarde a su trabajo.
Claire Whatever, sin embargo, no pasea acaramelada con nadie, ni se sienta exhausta en un banco, ni mucho menos llega tarde a su trabajo. Al contrario que eso, ella pasea por su habitación con su alborotado pelo mañanero y una camiseta larga de mangas cortas. Como siempre, lleva las gafas de pasta consigo. A Claire Whatever no le gusta el mundo, pero al mundo le gusta Claire. Claire Whatever huye de él, y lo hace escondiéndose en su habitación.
Porque, para ser más francos, Claire Whatever lleva más de dos años sin tener contacto social alguno con nadie. Se la pasa escribiendo, metida en su habitación, y lo único que sale de ése cuarto con forma de trapecio (o cuadrado amorfo con lados de más, como lo quieras llamar), son sus libros ya terminados, y Francisco, un chaval que se gana la vida haciendo recados para la Verdulería que hay bajo su portal, la única persona con la que Claire aún mantiene contacto en el pueblo, por cuestión de supervivencia. Francisco Griel no cree en las coincidencias, ni en el destino, ni en lo previsto. Francisco Griel es un chico de poco pensar y razonar, sólo mira y escucha y guarda en su memoria lo que ha visto y escuchado. Le gusta limitarse a hacer su trabajo y que le paguen por ello, los macarrones con queso y el olor a incienso.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que Claire estaba sometida.
- Le traigo lo de cada semana.
La puerta se abre entonces, como si esas palabras fuesen mágicas, o algo así.
- Buenos días, Claire.
Y a partir de entonces, cada escena sucede exactamente igual que la anterior, y al anterior del anterior. Francisco le pregunta que cómo ha amanecido hoy, mientras que ella, sin hacer caso alguno a sus preguntas, se limita a pagar lo comprado y cerrar la puerta.
En el fondo le agrada. En el fondo le daría las gracias cada día. En el fondo, ella no entiende porqué cuando escucha a algún desconocido decir “Claire Whatever está loca” “Claire Whatever ha perdido el juicio”, a él le hierve la sangre.
Y Claire deja la cesta en la cocina, pone el seguro en la puerta y se dirige de nuevo a su ordenador. Está alrededor de media hora frente a él, sin hacer nada.
Así son los días de Claire, pero lo que nadie sabe es que ella es así feliz. Cada día se levanta a la hora que quiere, se acuesta a la hora que quiere. Con el dinero de sus preciados libros, Claire se puede permitir cualquier cosa.
Alguien llama a la puerta, y rompe la nube en la que..
-¿Claire?-Francisco llama de nuevo. Es extraño que no abra a la primera, ya que nunca sale del apartamento.. pero no hay manera, nadie abre.
El muchacho deja la cesta en el suelo, y se dispone a abrir la puerta de cualquier forma posible. Como no tiene la fuerza suficiente y no es un manitas con respecto al manejo de cerraduras, baraja la posibilidad de llamar al cerrajero. Pero en seguida se da cuenta de que si llama al cerrajero luego tendría que dar serias explicaciones. Entonces, una idea le ilumina la cara. Baja corriendo hasta la calle, pero para su asombro, está tan llena que cuesta incluso respirar. Si quitas tu pie del suelo probablemente cuando lo quieras poner te hayan quitado el sitio. Ah, quien fue a Sevilla perdió su silla, santa Rita Rita, y esas cosas.
Francisco llega hasta la mitad de la carretera, donde más alboroto hay. Levanta la cabeza para ver qué miran los demás, porque todos los tontos miran al mismo sitio. Pero ese sitio resulta ser el balcón que da lugar al apartamento de Claire Whatever.
Francisco pregunta a una anciana que está sentada en un banco, a pocos metros de una pareja.
-¿Qué ocurre ahí?
-¿No lo sabes,muchacho? Claire Whatever ha estado viviendo ahí, ¡y nosotros sin saberlo! Ahora se ha mudado, según ella, a algún sitio lejos de aquí, dicen, que a buscar algo que dice ella haber perdido. Me pregunto si podremos seguir leyéndola o se habrá pedido un año sabático..Muchacho, deberías de leer novelas suyas. Son fabulosas, estoy segura que ella misma debe serlo.-con esto, la anciana continuó caminando, sin voltearse una vez más.
“A Claire Whatever, además, no le gusta el pimiento,¿Sabe?” quiso decirle. Pero, en lugar de esto, Francisco esbozó una sonrisa, sin más.

sábado, 13 de marzo de 2010

-Clara, Clara, despierta. Es hora de ir a clase.
Mi madre, cómo no. Despertándome cada día, la misma hora.. mi ropa ya tenía que estar en el servicio. Se levantaba muy temprano, tanto que ni los búhos se percataban de ello, y cogía con cuidado la ropa que yo le había dicho la noche anterior, dejándole en el servicio. También me preparaba el cepillo de dientes, la toalla, los zapatos.. se sabía mi horario e incluso a veces terminaba los trabajos que yo dejaba a medias.
-Mamá, me levantaré en diez minutos. Me da tiempo perfectamente..
No me moví de la cama para nada. Permanecí allí con la esperanza de que no se acercara a mí y me pusiera la mano en la frente, con esa cara de preocupación que tantas veces al día ponía.
-Mamá, que estoy bien. Simplemente quiero ser una adolescente normal.
-Cielo, eres muy normal. Ahora levántate, hoy te he hecho un desayuno rico rico. Ten cuidado al bajar las escaleras, ¿Vale? No quiero que te caigas.
Protectora hasta el punto de dar arcadas.
Por suerte, por la tarde trabajaba.
¡Hoy era un día de suerte!
Todos los días en los que mi madre estaba fuera de noche, eran días de suerte. No digo que fuera pesada, ni que odie su carácter, pero... No sé. Haciéndolo como lo hace, hace que sienta que me falta algo, hace que sienta que soy.. inútil.
Pero entonces, me di cuenta de que con el tiempo, todo cambiaba, para bien.. o para mal.
Cambió totalmente su forma de ser. ¿Cuándo fue?
Ahora apenas sonreíamos juntas, ahora apenas me miraba a los ojos.
-Clara, ¡joder! Levántate de una puñetera vez, y lárgate al Instituto.
Yo me levantaba con el mismo ánimo que hace tres años, pero.. habían cambiado las cosas.
-Mamá,¿Y mis deportes? Los dejé ahí ayer.
-Búscalos, me voy a dormir, no molestes. Cuando vuelvas, hazte la comida porque saldré con mis amigas.
¡Otra vez! Iban dos semanas que llevaba fuera de casa. No comía aquí, ni siquiera dormía.
Pero, ¿Y qué?Yo no podía preguntárselo. Era ganarme a pulso una ostia.
Por suerte estaba él.
Por suerte él sí me escuchaba, él sí me ignoraba, él sí me sonreía, él sí se enfadaba.
Pero también cambió.
¿Con el tiempo?
No.. cambió de un día para otro, sin que me diera tiempo a decir
nada.


- For him, 11O9O9.